Francisco Fournies Francisco Fournies

Algo más que un regalo

En este artículo relato 11 años en la vida de un Olmo Chino que me llegó de regalo cuando era joven. Fue un árbol con el cual aprendí muchas técnicas del bonsái y al cual le tenía mucho cariño, ya que me ayudó mucho a entender el bello arte del bonsái. Les mostrare los avances y su crecimiento durante esos 11 años, toda su evolución hasta sus últimos días.

 

El Olmo chino es una muy buena especie para los principiantes, aquellos que recién se aventuran en los cuidados de un bonsái el Olmo chino es excelente, bastante resistente a la falta de agua, muy vigoroso, responde muy bien a las podas drásticas, desfoliados, y trasplantes, en él se pueden aplicar muchas técnicas del bonsái sin arriesgar su salud. Se adapta muy bien a condiciones de exterior e interior, siempre y cuando estas últimas sean de buena ventilación y luminosidad. El sustrato que se debe utilizar para esta especie debe ser drenante, ya que es un poco sensible al exceso de agua prolongado. Una de sus principales problemas es el ataque de arañitas, pequeños ácaros, que atacan las hojas y producen unos puntitos amarillos muy chicos, un ataque prolongado puede ocasionar la defoliación total del ejemplar, si este además está débil puede ocasionar la muerte. Este ataque generalmente se produce en ejemplares que están en el interior de la casa y su eliminación es muy fácil, solo aplicando un buen acaricida a tiempo, cuando se ven los primeros puntos amarillos el problema se resuelve en su totalidad.

 

Este Olmo llego a mis manos gracias a un regalo, llego cuando yo tenía 15 años y llevaba un par de años dedicándome al bonsái de manera absolutamente autodidacta, buscando entre libros y revista toda la información que necesitaba, así que fue mi primer bonsái de "verdad", ya bastante más elaborado en cuidados y diseños, de los que yo había realizado hasta esa fecha. No era un gran bonsái, era bastante pequeño, un estilo escoba con un tronco sinuoso, que terminaba en un ramillete de ramas, pero me cautivo de inmediato, especialmente su tronco y corteza que eran bastante más elegantes que los que yo tenía. Su silueta simplemente me cautivo, durante un tiempo solo lo cuidé y admiré, pensando en su futuro, si lo trasplantaba o no, y tímidamente lo podaba para que no fuera perdiendo su forma. Con el paso del tiempo, yo fui aprendiendo y él fue creciendo, acompañándome siempre durante mi aprendizaje.

 

la foto

La fotografía superior muestra al Olmo unos años despues de llegar a mi poder, lamento la foto pero en esos años no sabia usar muy bien la camara.

Pero llegó el minuto en que se hizo necesario su cambio y me animé, no sin dudar, a trasplantarlo de una pequeña maceta rectangular a una ovalada bastante más grande, de manera de ir aumentando su crecimiento, comencé a aplicar la técnica de cortar y dejar crecer, de esta manera el Olmo adquirió muy buena forma y vigor, realicé algunas defoliaciones totales a comienzos de verano logrando que sus hojas se achicaron bastante. Mejorando ostensiblemente la calidad del diseño, siempre me intrigo que hacer con la rama de la izquierda, ya que parecía estar totalmente fuera de lugar, según lo que leí en revistas y comentaba con mis amigos, fueron varios que me propusieron cortarla, pero no me convencieron, en vez de eso decidí que esa rama era parte fundaméntela del Olmo y era la que le daba el carácter y lo diferenciaba del resto de los Olmos del mercado.

 

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Durante el otoño del 2006 trasplante a una nueva maceta ovalada de barro rojo como se aprecia en la fotografía superior. El follaje se ve amarillo por el frío.

 

En 2009 nuevamente decidí a cambiar la maceta del olmo, esta vez escogí una maceta ovalada de barro mucho más baja pero extendida (Fotografía superior), lo que le aportaba más elegancia al bonsái, luego del trasplante seguí con las podas constantes y defoliaciones para lograr mejorar la densidad del follaje y achicar las hojas, la respuesta del Olmo, como siempre, fue muy buena.

 

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En las fotografías superiores vemos el Olmo cubierto de nieve durante el invierno del 2010, como ven es bastante resistentes a las bajas temperaturas, con fríos extremo pierde algunas hojas o su follaje se vuelve amarillo, para recuperarse sin problemas en primavera.

 

Durante el otoño del 2011 tuve la desafortunadamente idea de marcharme por unos días de mi hogar, generalmente donde vivo el final del otoño es un periodo de bajas temperaturas y días nublados, durante mi ausencia de 4 días entró una masa de aire cálido que subió las temperaturas sobre lo normal, lamentablemente (debido a la poca profundidad de la maceta) el Olmo no resistió estar esos 4 días sin agua y falleció, ni les cuento mi tristeza.

 

Este artículo es un homenaje a este Olmo que me acompaño durante tanto tiempo y que por un descuido falleció. Recuerden es importante siempre que uno salga de su casa tener todas las medidas previstas por si ocurre un imprevisto, que a veces nos pueden sorprender y hacer pasar un muy mal rato.

Por Francisco Fournies

 

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