De esqueje a Bonsai

Si hay una cualidad que todos los aficionados al bonsái tenemos que tener es paciencia, pero a pesar de saberlo a veces tenemos demasiada prisa por llegar a decir que tenemos un bonsái, sobre todo cuando hemos empezado un proyecto desde semilla o esqueje. Enseguida queremos empezar a trabajarlo, darle forma, podarlo o alambrarlo y la mayoría de las veces lo que conseguimos con precipitarnos es retrasar su formación.

En la Fotografia inicial se ven Semillas de pino y su evolución en dos años, en 2010 se alambraron los troncos.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que estos proyectos tendrán que pasar unos cuantos años creciendo en el suelo, en colador o en macetas de entrenamiento, según nuestras posibilidades, es aconsejable optar por recipientes más anchos que profundos, para que las raíces se vayan desarrollando de forma radial, el sustrato todavía al principio puede ser una mezcla de turba y arena de sílice para facilitar el crecimiento de raíces finas. Si disponemos de terreno donde ponerlo el proceso será más corto ya que engordará más rápido. Tanto si es de semilla como un esqueje que hemos conseguido de una poda o un acodo, al menos dejaremos pasar un año antes de hacerle nada.

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Evolución de un limonero de semilla en 5 años

Una vez pasado ese primer año, lo sacaremos, le cortaremos la raíz pivotante si es necesario y lo volvemos a poner en su recipiente provisional, usaremos ya sustrato de granulometría media, la pomice funciona muy bien . En este momento, además de empezar a colocar las raíces, si queremos podemos usar una base de madera o cerámica para que la raíces empiecen a tomar forma radial y no crezcan verticales. También podemos empezar a darle forma al tronco con un alambre que no esté muy apretado, porque crecerá rápido y enseguida se harán marcas, daremos curvas suaves en el caso de los caducos y si se trata de un junípero podemos dejar volar nuestra creatividad, esas curvas darán carácter al tronco.

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Bosque de glicinias, puesto de semilla en 2012, en 2013 se pasan a un recipiente mayor, en 2014 se sacaron para colocar las raíces, en primavera de 2015 se vuelven a cambiar de recipiente. En la actualidad los troncos empiezan a mostrar carácter.


En esta fase no merece la pena usar abono de bonsái, basta con un buen abono para aportarle lo que necesita para crecer. Evitaremos cortarlo en altura, y si lo hacemos dejaremos siempre una rama como ápice para que el tronco siga engordando, por la misma razón dejaremos ramas en la base que ayudarán a que el tronco engorde y más adelante se eliminarán, se llaman ramas de sacrificio.

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Robles procedentes de semilla, en menos de un año los troncos han engordado, pasando de un diámetro de 3 mm a tener uno de ellos casi un cm y el otro casi dos. En el más grueso se ha podado ya alguna rama baja pero se han dejado otras de sacrifico para que el tronco engorde.

El segundo año no lo sacaremos salvo que veamos que el crecimiento ha sido excesivo. Si lo hemos cuidado correctamente, la rama del ápice puede haber alcanzado los dos metros de altura. La podamos y elegimos otra como nuevo ápice. Si es un junípero y el grosor es como el de un dedo de nuestra mano podemos empezar a hacerle sharis que iremos prolongando en los años siguientes. Podemos empezar a eliminar alguna rama que haya nacido en mal lugar, cruzada, o muy vertical, podemos alambrar las ramas para irles dando forma y no crezcan rectas, si se trata de un caduco intentaremos hacer bien el corte y darle cicatrizante para que cierre correctamente, en las coníferas podemos dejar un trozo de rama para hacer más adelante un jin.

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Dos años en una bouganvillea procedente de un acodo

Este proceso se repetirá todos los años hasta que el tronco tenga el grosor que queremos para nuestro futuro bonsái, trasplante y colocación de raíces años alternos, y revisión de ramas, poda, elección de un nuevo ápice todos los años. A veces basta con 5 o 6 años para ver los resultados, en otras ocasiones pasarán alrededor de 10 años hasta conseguir el tronco deseado. El hecho de estar formándolo no significa que nos privemos de disfrutar de su floración, aunque no le dejaremos muchas para que no resten fuerza al árbol. Si hemos hecho las cosas correctamente, tendremos ya un bonito prebonsái, con un tronco cónico, de un grosor adecuado, un nebari prometedor y unas ramas ya en una posición y con un grosor adecuado para empezar a trabajar. Podemos seguir trabajándolo en maceta de entrenamiento aunque algunos ya prefieren pasarlo a su primera maceta de bonsái, todavía más grande de lo que luego acabaremos poniéndole.

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Esqueje de ficus en 3 años.

Como ya tendremos el grosor que deseábamos, es el momento de eliminar las ramas de sacrifico de la base, en los caducos sellaremos bien las heridas para que el corte cierre correctamente, en las coníferas dejaremos tocones para trabajarlos como jin, el ápice si todavía no nos convence podemos seguir haciendo sustituciones un par de años más, mientras dedicaremos nuestro esfuerzo a obtener ramificación secundaria y posteriormente terciaria.

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Junípero procedente de esqueje de una poda, en 2011 media 3 mms de diámetro, hasta 2013 no se le hicieron las primeras fotos, pero medía ya un cm y había brotado estupendamente. En 2014 se poda y se alambra el tronco. En 2015 se hace el shari. Mide ya casi dos cms de diámetro.

Tenemos que tener en cuenta la fuerte tendencia apical de la mayoría de las especies, es decir, los árboles concentran su fuerza en la parte superior, salvo unos pocos como por ejemplo, las azaleas, que concentran su fuerza en la parte baja y el ápice es débil. Para controlar la fuerza y que la savia llegue igual a todas partes podaremos con regularidad la zona donde el árbol concentra más fuerza, es decir en la mayoría de los casos el ápice. Si queremos que una rama engorde la dejaremos sin podar y podaremos todas las cercanas a ella.

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Ceanothus griseus, dos años de evolución.

Si lo hemos hecho bien, hemos llevado un buen plan de cultivo, con abonado correcto, y sobre todo, hemos tenido paciencia, en unos años tendremos un bonsái que nos llenará de satisfacción y orgullo. Los proyectos desde semilla o esqueje son divertidos, crean adicción pero algunas veces no llegan a bonsái, tendremos que estar preparados para sufrir alguna que otra decepción, lo mejor es informarnos de si la especie elegida es adecuada para bonsái y si su desarrollo es lento o rápido para no sentirnos frustrados si el avance es muy lento. Antes de terminar quiero agradecer a mi amiga Ana su aportación, algunos de los proyectos de las fotos que ilustran el artículo son de ella. Espero que a todos los que decidís empezar un bonsái desde cero os sirva de estímulo.

 

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