Rafael Rebollo Rafael Rebollo

6 años en la vida de un Junipero de vivero

DSC02854_editedEn este articulo hablaré sobre un junípero que recolecté en un vivero de plantas comunes, el cual me ha traído muchos desafíos y satisfacciones durante los 6 años de cultivo. Les mostrare su evolución en diferentes etapas de desarrollo, para conseguir mediante la aplicación de técnicas de cultivo y diseño, acercarnos a la propuesta de un bonsái.

 

100_0130Este Junípero es el típico material del que echamos mano, por no disponer en el país, de viveros o aficionados que dediquen tiempo, al cultivo de árboles pre-bonsai. Me viene a la memoria mi visita al vivero de Carlos Tramujas en Brasil, donde te encuen-tras en presencia de decenas de hectáreas plantadas, con pre bonsái de primerísima calidad, se procura dar lo necesario a este material inicial, a través de injerto de ramas u otras técnicas, donde se cuida de contar con una oferta, que disponga de lo necesario para el aficionado. En sus instalaciones puedes reconocer, muchas de las especies de interés para el bonsái. Además podrás encontrar material más avanzado ya trasplantado a macetas y en etapa de refinamiento de ramas y follaje, para poder disfrutarlo ya. Otro vivero que me toco visitar, es el de Wu en Argentina, en el que encontrarás árboles bien avanzados y con el desarrollo esperado por un aficionado y también para personas con mayores exigencias, a la hora de sentarse frente a un árbol y hacer bonsái. Otra cosa sería disponer de material adecuado para empezar un diseño con los mínimos trabajos previos, es decir, formación de raíces, formación de la estructura del tronco, inicio de ramas cortas, en variadas alturas y posiciones, ya realizados, lo que nos dejaría frente a las decisiones del diseño y pasos de cultivos para conseguir el desarrollo, ya en lo que es pertinente para el diseño escogido por el artista e ir dándole madurez a la propuesta planteada como camino a seguir. Comparado con esto está nuestra realidad que es la de revolver los viveros que están sirviendo a los propósitos de la jardinería tradicional y después de mucho buscar, encontrarnos algo que incite a nuestra imaginación, para verlo proyectado a años plazo, en lo que debiera ser, nuestro punto de partida para comenzar un diseño. Esto me llevó a plantearme la necesidad, de empezar con el cultivo en tierra, de variadas especies aptas para el cultivo como bonsái y que entreguen una oferta mejorada a la que hoy encontramos en el mercado nacional.

 

                            100_6613                    100_7431

 

DSC02461_editedEste junípero comenzó su educación el año 2004. Se quitaron las ramas que no irían en el diseño, echando de menos el poder contar con más, para definir mejor la estructura y posición de estas, dejando reducida la elección, a cuatro o cinco ramas para su estructura básica. Dentro de lo que cabía, lo más difícil fue decidir el arreglo del ápice, tomando en cuenta que el tronco presenta un pronunciado arco y que esto representaba un desafío formal, que los bonsaicas evitan, por su extrema rigidez en el diseño. Entonces, había un defecto grande que había que solucionar, o al menos disminuir a base de diseño. Así, mirando la forma en la que el tronco se desviaba a la izquierda en su ápice, lo que hice fue llevar el follaje hacia la derecha dejando el tronco en el extremo superior como jin. Esto por supuesto era, si pretendía un diseño que mantuviera el carácter de erguido sobre su base, porque llegado el momento de tomar decisiones respecto del estilo, se presentan variadas opciones, que caben más o menos dentro de alguno de los estilos tradicionales, aunque no siempre es así, porque siempre cabe la posibilidad de crear un estilo nuevo que sea una propuesta válida. Entran en juego en el momento de las decisiones, varias consideraciones formales que son pertinentes a la estética, al emprendimiento creativo, al factor estilístico clásico, que se rige por consideraciones establecidas y bien acotadas.

 

La primera rama está ubicada en su salida desde el tronco, a una altura superior a la conveniente, para un diseño con el centro de gravedad bajo, que es lo que más se aconseja, al momento de elegir la primera rama. Lo ideal en este estilo, es que la primera rama aparezca, desde el primer tercio de la altura total del árbol y en casos en que el diseño sea más recto, podría bajar un poco más todavía. En el caso de este árbol, la rama nacía desde la mitad de la altura total. Lo que planteaba esta dificultad, era bajar la rama del lado derecho, para con eso, hacer que el centro de gravedad bajara y el equilibrio de su totalidad, recuperara el peso adecuado. Es difícil mover una rama para forzarla a tomar una posición, cuando tienes que considerar la armonía en las posiciones de las demás ramas y sus inclinaciones deben ser coherentes, con la visión general del bonsái. Esto nos deja limitados a que se encuentre un camino, que pueda unir las direcciones del diseño, sin faltar a la integración armónica. Lo que vino a continuación son dos ramas que están a la misma altura, aunque una por el lado y otra por detrás y que me obligó a mostrar la rama trasera, para compensar el espacio negativo demasiado grande, que se producía arriba de la primera rama, pero que por carecer de alternativas que pudieran solucionar esto, que se ve como un defecto, ya que produce engrosamientos en un mismo punto del tronco en algunas ocasiones y visualmente produce un quiebre con la fluidez del diseño, por presentar una cruz que vista desde el frente, crea un punto de estancamiento demasiado evidente para la mirada. La rama del lado izquierdo era la que equilibraba a la primera y la única que salía hacia el lado izquierdo, por lo que equilibraba todo el conjunto, así es que tenía que usar las dos. Bajar el ángulo de las ramas me permitió cambiar un poco la sensación de estabilidad del árbol, mejorando además la percepción de la marcada curva del tronco, que se hacía visible a cualquier mirada. El ápice debía ser colocado lo más a la derecha posible y dejar que solo la madera del tronco, se mostrara hacia el lado izquierdo. Conseguidos estos primeros pasos, el árbol estaba entrando a una etapa de mayor presencia y una forma mejor definida dentro del estilo creado.

 

Junto con el desarrollo del follaje, se nota una mejora en la distribución de los espacios y la proporción de verde en relación a la madera, la mejora de la calidad de la madera muerta y un aspecto general saludable y con armonía de conjunto. Es por esto quizás, que en el Tercer Concurso de Bonsai del Instituto de Cultura Chileno Japonés, fue galardonado como el mejor bonsai de la muestra. Otros tres Bonsai que expuse, también obtuvieron menciones ese año.

 

DSC02853_editedUna de las virtudes en un cultor de bonsái es nunca dar la obra por acabada, tanto desde el punto de vista formal y estético, como así también, desde la perspectiva del cultivo. Ambas cosas son indispensables a la hora de hacer bonsái y en el caso de la creación artística, el bonsái nos permite segundas lecturas, sin alterar por eso, la esencia creativa de sus orígenes, por ser un arte vivo y que trasciende en el tiempo ya sea con el artista que lo inició, o junto a distintos cultivadores y artistas que lo tocarán después, permitirá cambios que darán una mirada nueva sobre el mismo árbol. En el caso del cultivo se hace evidente, que para realizar procesos que permitan llevar a la maduración a nuestros bonsáis, hay que aplicar con sabiduría y en el momento correcto, las técnicas necesarias para producir los cambios esperados. El cultivo correcto es factor clave para el desarrollo del bonsai y no solo el diseño

 

Por esta razón es que decidí después de un tiempo, hacerle reformas en su diseño original, con el fin de cambiar el aspecto demasiado rotundo y con sus pocas ramas muy definidas en bloque, hacia un diseño más abierto y de follaje repartido en bloques pequeños, consiguiendo así la sensación de más ramas y espacios en masas mejor repartidas. Esto haría ganas presencia a lo verde en todo el diseño, equilibrándolo con respecto a la madera. Una vez hecho el cambio quede satisfecho con los resultados en el follaje y la percepción de este y su apertura creando mayor superficie expuesta, por lo que el aspecto de cultivo también ganaba en el sentido, de que la luz llegaba mejor a todas las ramillas y también mejoraba la circulación de aire, que es importante. Me pareció también que se equilibraba en el sentido del peso visual y se había logrado el objetivo de bajar el centro de gravedad del bonsái, haciéndolo ver de una forma más asentada, mejor equilibrada y rotunda, pero fue justamente esto lo que me volvió a poner en juicio su diseño. Un tiempo después de meditar su nueva forma, encontré ciertas direcciones que me llevarían, a cambiar nuevamente su estilo, por uno más compacto y arriesgado, concentrando y achicando algunas masas de follaje, para lograr una coherencia entre la madera muerta y el follaje, que me pareció excesivo para la austeridad, de tanta madera muerta. Otra cosa además que me pareció no resuelta era la curva del tronco enmarcado en un triangulo de follaje verde, que le restaban verosimilitud y naturalidad. Si uno se remite a los juníperos viviendo en su hábitat natural, nos encontraríamos con ejemplos de austeridad y sacrificio, en el que la planta privilegia la vida, desechando un crecimiento inútil de una rama, o parte del tronco, en aras de la supervivencia de lo esencial. Entonces no podía quedarme conforme, con un diseño mentiroso, aunque atractivo, solo por satisfacer el equilibrio básico, que es en esencia y formalmente purista y muchas veces estereotipado. Decidí arriesgarme con un diseño atrevido, donde pretendía reducir la sensación de la marcada presencia del tronco en curva y junto con esto, reducir las masas de follaje al mínimo, creando así un diseño con mayor apariencia de altura, más esbelto y delgado. Esto haría que el tronco también ganara en exposición, creando un mejor equilibrio entre y las masas foliares de las ramas.

 

Para cortar una rama o parte de esta en un bonsái, hay que pensárselo bien y tenerlo claro de antemano, puesto que una vez hecho ya no hay vuelta atrás, así es que la contemplación de lo que hay de bueno en el actual diseño, debe ser comparado con lo bueno que sería cambiarlo por lo que vamos a hacer y no importa cuánto tarde una decisión para cortar, se puede postergar lo que sea necesario, hasta estar seguros de que es la mejor opción para el bonsái. Se pueden colocar paños en las ramas por donde se pretende cortar y observar cómo va el cambio y según eso actuar o esperar. Lo importante es no apresurarse en tomar una decisión.

 

Tomando las precauciones mencionadas y observando las posibilidades que tenia de cambiar con éxito la forma de las ramas, decidí que si lo haría y comencé con la operación de cortar y reordenar las ramas, así como también la parte verde con el alambrado. Se notó de inmediato el cambio y ya no se percibía el pesado triangulo verde que tenía anteriormente y en cambio, la silueta general se hizo más redondeada, ganando una presencia natural y apegada a lo que su especie presenta como formación. Las masas de follaje distribuidas en forma que al repartirlas, cubrieran los espacios necesarios, pero solo lo esencial, dejando mayores espacios vacios que en el anterior diseño. La sensación de altura en el árbol también cambió, mostrándose más estilizado que antes.

 

                    Reedicion_de_Junipero                DSC02853_edited

 

Aunque la mayoría de los cambios son en el ámbito de la percepción y los cambios estructurales fueron muy pocos, el diseño cambió y por este solo hecho, es apreciado como otro árbol. En sus diferencias puede haber mucho de lo que llamamos inspiración artística, por la que siempre pasa una propuesta, que en general es subjetiva. En el caso del bonsái se da, que la influencia de las escuelas clásicas, donde las reglas estilísticas pesan mucho, a la hora de evaluar una obra de bonsái, es difícil sustraerse a la idea de crear nuestros diseños lo más clásicos posibles, dentro de las posibilidades y sin embargo el atreverse e innovar es parte esencial de cualquier arte, por muy académico que nos lo pinten. Lo importante es imbuirse del espíritu del bonsái y aprender por supuesto de los maestros, que marcaron pautas y observaciones y si se puede ser estudioso de las variaciones que tiene un tema, es también un camino para acercarnos a la práctica, con una mirada del conocedor. El que con un espíritu libre de prejuicios, se interna en el camino, observando y meditando sin temor, entendiendo lo inmutable y lo transitorio, puede ser capaz, teniendo una mirada nueva, de ser cocreador del universo.

 

 

Por Rafel Rebollo

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.