Bosque de Cipres Macrocarpa

El bosque de Ciprés Macrocarpa que se trabajará en esta ocasión ha sido cultivado como bonsái los últimos 5 años y la dedicación y cuidados que se le han brindado han permitido que se mantenga sano y vigoroso, facilitando la realización de un transplante y poda de formación, sin mayores riesgos ni preocupaciones. 

Primero se revisó el estado de la tierra con objeto de determinar si había o no perdido su porosidad, se puede apreciar en la fotografía inferior izquierda que producto de las sales del agua de riego el musgo se ha puesto de un color cafe blanquesino, perdiendo su caracteristico verde. Se retiró todo el musgo de la maceta y se logró apreciar superficialmente que el sustrato estaba bastante denso y con baja porosidad, afectándose el crecimiento de las raíces (debido a la falta de oxígeno y espacio para crecer).

bosque bonsae

bonsai bosque bosque bonsai

En las fotografías de la derecha se puede apreciar que el bonsái en cuestión no sólo presentó gran cantidad de raíces (se aprecian pequeñas raicillas en la superficie del sustrato) sino que además se trató de raíces en buen estado y ampliamente distribuidas a lo largo de toda la maceta, demostrando el buen cuidado al que ha sido sometido durante los últimos años.

Felizmente el momento en que se trabajó el bosque fue el momento justo para realizar el transplante, ya que de tardar un tiempo más, es probable que se hubiera afectado la salud del conjunto, debido a la falta de espacio para crecer, que produciría un debilitamiento del bosque.

trabajo de bosque bonsai  

Luego de cortar, desenredar y eliminar algunas raíces se procedió a realizar el transplante. Para ello se utilizó una mezcla de tierra volcánica y turba, de manera de proporcionar un aporte de materia orgánica y una muy buena aireación para estimular el crecimiento radicular.

Aunque la presencia de tierra volcánica requiere un mayor cuidado en cuanto a riego, ya que su mayor porosidad retiene una menor cantidad de agua, la proporción de turba en la mezcla puede, en cierta manera, amortiguar dicho efecto conforme constituye materia orgánica cuya incorporación mejora los niveles de retención de agua, dando un mayor tiempo entre riegos, facilitando el cuidado del bosque.

Finalmente, luego del transplante, se comenzó con la poda de formación y el alambrado.

Poda de formación en bosque de bonsai

Inmediatamente luego del transplante se rebajó la altura del bonsái, para darle más estabilidad y proporcionalidad al bosque, ya que los troncos no son tan gruesos, por lo tanto dejarlos muy altos restaría equilibrio al conjunto. por lo tanto la altura se ira incrementando en el futuro a medida que los troncos engrosen para mantener la armonía del bosque.

Se podaron todas las ramas que bajan o suben de manera abrupta (maracadas en rojo en la foto inferior izquierda) en todo el bosque de manera de ir estableciendo las terrazas de follaje y mejorar el ingreso de luz al interior de las ramas y estimular el crecimiento de las yemas interiores, como se muestra en la rama de la fotografía inferior derecha luego del trabajo.

alambrado alambrado en bonsai

Alambrado del bosque de bonsai

Luego se comenzó con el alambrado, se alambró cada rama desde la base subiendo hasta la copa, tratando de obtener una buena armonía para cada árbol por sí sólo y para el bosque en su conjunto. Se alambró buscando obtener la forma típica de los bosques de pinos, a modo de conos, de manera de lograr un aspecto más natural, también se bajaron todas las ramas simulando el efecto de elementos climáticos, como la nieve, que al acumularse sobre las ramas las hace descender, generando también un efecto de edad sobre los árboles. Foto de la izquierda es antes del alambrado y la derecha despues del aplambrado, se puede apreciar el resultado de las técnicas aplicadas en la nueva armonia del bonsai.

bosque con tierra volcanica bosque

Por último, para darle un toque más artístico y armónico al bosque, se cubrió la superficie con tierra volcánica más fina, se agregaron manchones de musgo y se creó un lecho de río que atraviesa el bosque. Con ello, se obtiene un conjunto de aspecto más natural y equilibrado con su entorno, tratando de crear un paisaje que permita al observador abstraerse de la realidad y soñar que puede sentarse a la orilla del riachuelo y descansar.

bosque de bonsai

¿Cuál es el número ideal de árboles en un bosque bonsai?

Si bien no existe un número ideal de árboles para realizar un bosque de bonsái, existe una regla básica que permite obtener bosques más equilibrados. Generalmente en los bosques de bonsái se utiliza un número de árboles impares 3,5,7,9. Esto se debe a que la mente del ser humano trabaja de forma asociativa, es decir, al tener un número par de árboles la mente tiende a juntarlos en grupos más pequeños, por ejemplo un bosque de 4 árboles, la mente los junta en dos grupos de 2 árboles, haciendo perder al bosque su calidad de conjunto. En cambio al utilizar un número impar de árboles, la mente no los separa en subgrupos, sino que los ve como un conjunto en su totalidad.

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