Rafael Rebollo Rafael Rebollo

Proyecto de Bonsai a partir de material de vivero

1Al comenzar un proyecto de bonsái a partir de material de vivero, nos vemos enfrentados a la elección de la planta, según ciertos criterios técnicos y de gusto personal, que tienen que ver con el modo en que se reparten las raíces, su grosor, el largo de estas y otras consideraciones, también la forma del tronco, la salida de las ramas, el tamaño de las hojas, la especie y otros tantos factores que hacen que la composición se desarrolle a partir de la multiplicidad de elementos que juegan en ella. Lo que hace que esto sea complejo a la hora de tomar decisiones, es que tienes que optar por algo y desechar otras posibilidades y es allí, donde se presenta la capacidad del artista, concibiendo una alternativa que sea coherente, bella y creativa.

   

 

Esta manera de hacer, va unida a la capacidad de imaginar la evolución de algo que esta, solo sugerido en forma potencial y que necesita que se estimule esta posibilidad, para encaminar la intención hacia el diseño trazado. Por esto ayuda hacer un dibujo, en el que uno logra visualizar todo el desarrollo futuro, en la dirección que se ha decidido encaminar la acción y la idea que tenemos de como se podrán definir los aspectos donde falta el cultivo, que hará posible conseguir la imagen que queremos de nuestro bonsái.

2.1

 

Esto no siempre resulta apegado a la forma en que hemos planeado nuestro árbol. Por diversos factores existen cambios en el proceso de maduración de la planta que nos obliga a replantearnos el diseño original. Una rama que se seca o el ápice, o algo en las raíces, obligará a hacer correcciones en la manera que guiaremos el cultivo y de alguna forma, replantearnos los equilibrios, espacios, masas y demás elementos que jugarán para crear la armonía en su conjunto. Lo posible se irá presentando en forma paulatina, producto de un plan que contará con la aplicación de técnicas en las etapas que corresponda y contando, con que el efecto esperado se produzca. Es necesario distinguir bien el momento correcto para aplicar una técnica, ya que variará su resultado según sea aplicada en el tiempo correspondiente y en el estadio de desarrollo en particular. Así es que, una aproximación a la forma en un dibujo puede ser en teoría, una gran ayuda contando con que todos los pasos de buen cultivo, rindan sus frutos en la medida de lo posible. También se hace necesario no apresurar los pasos a seguir, en el sentido de querer conseguir la imagen deseada a costa del tiempo de desarrollo, que deba seguir el proceso correcto de maduración del bonsái. Ejemplo muy común de esto es cuando apresuradamente, cambiamos la planta desde su maceta de cultivo, que se supone amplia, permitiendo un desarrollo mayor de todos los aspectos que se deben potenciar en cierta etapa media de la formación, por una maceta de bonsái que se acerca a la imagen concebida como ideal, para la etapa madura de esta, sin tomar en cuenta lo antes mencionado y poniendo en riesgo la salud de la planta, al no tener quizás las raíces preparadas, para un cambio en el que se verá bastante más restringida, su capacidad de absorción de nutrientes y mayormente reducido su espacio de crecimiento. Las raíces deben ser preparadas hasta conseg3uir que en un tramo corto, existan la mayor cantidad de raicillas finas saliendo de las medianas y estas de las que forman el nebari, en forma armónica. Esto permitirá en rigor, que sea posible colocar una planta en un recipiente reducido, como lo son las vasijas de bonsái. Antes de que esto sea realidad, se ha de procurar el cultivo de la raíz, hasta conseguir este objetivo. Lo necesario es entender que cada proceso, cada paso que se da en la búsqueda de esta imagen ideal, es importante como tal y por lo que significa en la salud de la planta y no debiéramos perder la noción de lo que está pasando ahora, en el momento en que estamos y lo que estamos realizando con la planta, por mucho que visualicemos la meta del bonsái terminado, como lo más importante, en realidad lo que verdaderamente importa, es realizar el trabajo que estamos haciendo, en forma consciente y sin apuro por conseguir resultados. El bonsái es un camino y mucho de lo que empecemos ahora, lo tomarán otros que vienen detrás y lo guiarán según sus criterios, a otra etapa de la vida de ese bonsái en particular, en un momento en que quizás nosotros ya no estemos. Entender que nosotros somos circunstan6ciales, en un momento de la vida de una planta que como ser viviente, tiene la capacidad de vivir diez o más veces que nosotros, nos puede entregar la perspectiva correcta en el sentido de los ritmos, de desarrollo de nuestras propuestas. A veces al contemplar las obras de los grandes artistas del bonsái, se nos despierta la codicia de ser capaces, de realizar semejantes trabajos con nuestras humildes plantitas. Es importante recordar que en los países donde el bonsái es tradición, por muchos cientos de años, existe una cultura diferente, en lo que respecta a la oferta de material adecuado, pre-bonsai y yamadori, que en nuestra realidad es relativamente muy pobre y que la demanda que tienen, estos países desarrollados en la cultura bonsái, es altísima, entonces por ende, cuentan con gran cantidad de negocios que desarrollan la actividad, desde hace muchos siglos algunos de ellos, contando con material extraordinario, teniendo la calidad necesaria para exportar a todo el mundo. Ellos han pasado por las etapas de asimilar los procesos de cultivo a largo plazo, logrando así contar con una producción de altísima calidad y lo más importante, sin pensar a corto plazo, disfrutando de las etapas que se consideran insignificantes y tediosas y que muchas veces quisiéramos saltarnos para llegar a trabajar grandes piezas y ordenar ramas, hacer madera muerta y todo lo que tiene de divertido este quehacer, apenas mirando todo el proceso que hay detrás de la planta que tenemos delante.

 

Entonces, lo necesario es proyectar con el material con que contamos, marcando claramente las etapas de cultivo según sea el desarrollo que vaya alcanzándose, con los años que tendremos que dedicarle a una planta que nunca ha sido proyectada, para desarrollarse como bonsái. Esto implicará sacrificar la estética en los primeros años de formación, colocando la planta en macetas de tamaño mayor o simplemente dejándolas crecer en tierra para que se nutran y alcancen vigor, necesario para crear ramas de sacrificio, que engrosaran el tronco o las ramas, equilibrarán la fuerza del árbol, crearán bellas raíces o darán una apariencia natural a cada planta que cultivemos. Luego a la etapa de refinamiento, donde cambiaremos el sustrato, y dedicaremos nuestro esfuerzo a crear ramas con terminaciones finas, hojas más pequeñas, elegiremos las ramas que serán las que den forma al bonsái y concentraremos la ramificación hasta conseguir la densidad apropiada a nuestra propuesta. Recién pasado estos pasos en el desarrollo de nuestro árbol, empezará a llamarse bonsái y desde ahí pondremos nuestro empeño en estilizarlo, encaminándolo a lucir su aspecto más interesante, su belleza o su dramatismo, su naturalidad y muchos otros aspectos que nos conmueven al encontrarnos frente a un bonsái, que ostenta sus cualidades en lo que en el Japón, se conoce como Wabi y Sabi.

 

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Entender que el BONSAI es un camino y no la consecución, de una colección de arbolitos más o menos logrados, le da la verdadera perspectiva al sentimiento que muchos de nosotros, los cultivadores de bonsái, llevamos dentro y que se expresa cuando compartimos esta pasión, reuniéndonos a hacer bonsái, hablar de bonsái y admirar bonsái. Si fuera posible que todos los que de alguna manera compartimos este quehacer y que para muchos se ha transformado en una pasión, como lo es en otras artes, compartiéramos dentro de las organizaciones que han hecho innumerables esfuerzos por reunirnos en torno al bonsái, sin fines de lucro y creyendo firmemente que este arte puede crecer con fuerza, en la medida en que participemos activamente, en todas las actividades propuestas para difundirlo, como han sido las exposiciones, encuentros con maestros internacionales invitados, publicaciones con temas de mucho interés, foros y muchas más que, lamentablemente no han servido para concretar el objetivo de juntar a los aficionados, a compartir el amor por el bonsái. No podremos crecer intentando solo unos pocos, llevar a cabo actividades para mejorar el nivel del país, en lo que se refiere a bonsái. Países que me ha tocado visitar, a pesar de sus diferencias, han sabido superarlas para crear eventos impecables y presentar un nivel destacado en sus colecciones, además de traer invitados de primer orden que, han enriquecido la experiencia de muchos con sus explicaciones y demostraciones. Tenemos por delante el desafío de hacer de la actividad del bonsái, una instancia de participación y hermandad, dándole el verdadero sentido que tiene, un camino de realización.

 

Por Rafael Rebollo

 

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