De maceta de entrenamiento a maceta de bonsái

En este artículo Loli Aviles te enseñara cuando debes cambiar tu bonsái de una maceta de entrenamiento a un maceta de Bonsai.

 

Salvo si nuestro bonsái está ya en avanzado estado de formación cuando llega a nuestras manos, lo habitual es que al principio esté en una maceta de entrenamiento.

 

Aunque últimamente se está imponiendo entre algunos aficionados el uso de colador en sustitución de las macetas de entrenamiento, sigue habiendo mayoría que usan las de entrenamiento hasta que consideran el paso a maceta de bonsái. Independientemente de si usamos maceta de entrenamiento clásica o colador, llegará un momento en el que tengamos que cambiarlo a su primera maceta de bonsái, decidir cuándo es el momento adecuado puede parecer sencillo pero a veces se convierte en un quebradero de cabeza.

 

Pero, ¿qué es una maceta de entrenamiento?

 

Es cualquier recipiente donde podemos tener durante un cierto período de tiempo, probablemente varios años, nuestro futuro bonsái. Cuando digo cualquier recipiente, es porque no es necesario que sea una maceta. Podemos encontrar recipientes para entrenamiento muy variados tanto en materiales como en procedencia, cajas de madera hechas a medida, de porexpan (poliestireno expandido) que podemos pedir en las pescaderías, de barro o de plástico.

 

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Nos pueden servir cajas de madera de las que se usan para envasar botellas de vino, cajas de plástico de las fruterías, que podemos usar como coladores gigantes, botes de pintura de los de varios kilos a los que bastará con hacerle unos agujeros de drenaje, incluso a veces podemos usar dos recipientes unidos si el árbol es muy grande.

 

No debemos olvidarnos de la importancia de un buen drenaje, elijamos el recipiente que elijamos, si no tiene bastantes agujeros tendremos que hacerle nosotros alguno más. Algo que parece una tontería, es el color, cuanto más oscuro sea mejor será para el desarrollo de las raíces, el color negro acumula mucho calor y eso favorece el desarrollo de las raíces. Lo más habitual es que sean bastante grandes para permitir que el tronco siga engordando y las raíces puedan desarrollarse sin problemas. Además serán más anchas que altas, para favorecer el desarrollo horizontal de las raíces.

 

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Ya sea un yamadori o un árbol de vivero las ventajas de una maceta de entrenamiento son muchas, hay dos que podemos decir que son las principales, una de ellas es que el bonsái desarrollará un buen pan de raíces ya que tendrá mucho espacio para ello, como consecuencia de ésta, la otra ventaja interesante es que el tronco seguirá engordando, pero no son las únicas, el trasplante no tendrá que ser tan frecuente por lo que el bonsái experimentará menos períodos de estrés. Si al seleccionar ramas le hemos practicado un corte grande, cicatrizará más rápido.

 

El uso de estas macetas no impedirá que podamos ir trabajando nuestro bonsái, de hecho nos permitirán realizar ciertos trabajos de una manera más cómoda, por ejemplo si usamos macetas de madera o de plástico podemos poner tensores y anclarlos al borde de la maceta sin miedo a estropearla. También podremos ir seleccionando ramas, y alambrarlas para colocarlas en la posición correcta, aunque si hemos enterrado mucho el nebari, algo muy frecuente, y no hemos tomado fotografías de cómo era, o hemos olvidado marcar el frente que nos gusta, corremos el riesgo de equivocarnos en el diseño con lo que el trabajo que hayamos anticipado quizás no nos sirva de nada cuando lo pasemos a su primera maceta de bonsái.

 

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Además de este inconveniente relacionado con el futuro diseño, hay otros muy evidentes por lo visibles, el primero de ellos es el relativo al espacio, estando en este tipo de macetas, mucho más grandes que las habituales, ocuparán más lugar en nuestra terraza o jardín con lo que si disponemos de un espacio limitado su uso limitará el tamaño de nuestra colección, por la misma razón, otro de los inconveniente es el peso, si necesitamos moverlas quizás necesitemos ayuda. En el caso de los coladores, yo en particular les veo un inconveniente que para los que no tenemos jardín como es mi caso me parece importante, aunque hayamos elegido un sustrato de granulometría gruesa, al final siempre acaba escapando algo por los agujeros y la limpieza del suelo y estantes tiene que ser muy frecuente, yo he usado este tipo de recipiente con el tejo y al final opté por no hacerle casi fotos, para ello tenía que moverlo de lado a lado de casa y siempre caía algo de sustrato al suelo.

 

Si se trata de un yamadori tendrá que pasar varios años en estos recipientes de entrenamiento, no es conveniente pasarlo del terreno donde lo hemos encontrado directamente a una maceta de bonsái de tamaño reducido.

 

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En ocasiones, después de haber pasado los primeros años en un recipiente grande se pasa a uno más reducido, donde pasará al menos otro par de años, y luego ya podremos considerar si en el siguiente trasplante lo pasamos o no a su primera maceta de bonsái. Tomar esta decisión depende del estado del árbol, si vemos que ha desarrollado muchas raíces y que las brotaciones son buenas, en definitiva que el árbol está fuerte, habrá llegado el momento de elegir su primera maceta de bonsái, y digo primera, porque ésta no será la definitiva, lo habitual es que elijamos todavía una maceta un poco más grande de lo que será la definitiva, yo a veces uso de las que he ido quitando a otros árboles que ya han pasado a la “definitiva”.

 

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Un buen consejo, si se nos plantean dudas de si es el momento adecuado para el cambio lo mejor es que lo dejemos todavía un poco más en la de entrenamiento y en el siguiente trasplante, normalmente dentro de dos o tres años, volvamos a plantearnos si ha llegado el momento, no merece la pena precipitarnos y perder años cultivo por querer que luzca más bonito. Una vez que hayamos conseguido una buena ramificación primaria y secundaria es un buen momento para cambiarlo a maceta de bonsái y así seguir los trabajos de refinamiento.

 

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Las prisas no son buenas, hace unos años en una masterclass con un reconocido maestro al preguntarle cuando era el momento del paso a maceta, nos comentó que ha observado que la mayoría de los aficionados nos apresuramos a pasar nuestros árboles a maceta de bonsái demasiado rápido, incluso cuando todavía no se les puede llamar “bonsáis”. En su opinión lo mejor es aguantar con las de entrenamiento mucho tiempo y cuando el árbol podamos decir que es un bonsái muy avanzado en su diseño, es el momento adecuado para cambiarlo a maceta de bonsái, como ya podrá ser la definitiva nos habremos ahorrado una buena cantidad de dinero y probablemente hayamos tardado menos tiempo en llegar a alcanzar un resultado óptimo.

 

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