Los miedos en Bonsai

Siempre que nos iniciamos en algo nuevo es habitual el miedo a hacerlo mal, la afición al bonsái no está exenta de ello. Al tratarse de una afición que se ocupa de seres vivos, la mayoría de los aficionados pasan por etapas en las que se enfrentan a diferentes miedos. Algunos aficionados los superan enseguida, otros tardan más, y los menos, no los superan nunca. Puede haber tantos miedos diferentes como aficionados, hablaremos de los más habituales.

Miedo a empezar en Bonsai

Son muchas las personas que te dicen que les encantaría empezar o comprar un bonsái pero que no se atreven porque les parece algo muy difícil de cuidar, quizás los aficionados que llevamos más tiempo deberíamos animar a los que nos preguntan y no "pintarles" la afición como muy difícil, siempre les podemos aconsejar sobre especies para empezar o donde pueden encontrar asesoramiento.

Miedo a no cuidar bien el Bonsai

Es normal tenerlo al principio, sobre todo cuando no sabemos qué hacer con el bonsái que tenemos entre manos. A medida que vayamos aprendiendo sobre su cultivo y necesidades básicas la llegada de un nuevo árbol no nos supondrá ningún temor, tan solo la preocupación lógica por su adaptación a nuestro espacio. A veces tener cerca un grupo de aficionados o pertenecer a una asociación nos sirve para superarlo.

Miedo a podar nuestros bonsai

Es muy habitual, a algunos aficionados les cuesta perderlo. No se deciden a podar, aunque vean que es necesario, preferirán que alguien lo haga por ellos o no piden ayudan y el árbol se queda sin podar. Piensan que lo que se poda no tiene remedio, "no se puede pegar" y no se atreven a hacerlo. Si no se animan a ello, el bonsái acabará perdiendo su forma.

Es muy importante superar este miedo, si seguimos los consejos de algún aficionado que sepa más que nosotros, acabaremos haciendo de la podadora nuestra herramienta favorita. Con la poda de estructura daremos a nuestro bonsái la forma adecuada; con las podas sucesivas conseguiremos ramificación fina y lo más importante disfrutaremos haciéndolo. El tiempo que se pasa delante de un árbol pensando qué ramas sobran o con cuales nos vamos a quedar, es muy gratificante.

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Miedo a pinzar

Muy ligado al anterior, pinzar favorece los entrenudos cortos y brotaciones más pequeñas; si no lo hacemos, nuestro bonsái acabará teniendo ramas con entrenudos largos y hojas excesivamente grandes, presentará un aspecto descuidado. Lo mejor para perder el miedo es empezar poco a poco, seguro que en poco tiempo le habremos cogido gusto a hacerlo.

Miedo a trasplantar el Bonsai

Sobre todo a cortar demasiadas raíces y que el bonsái se resienta. Hay aficionados que por miedo al trasplante, lo van dejando y el árbol se queda durante años en el mismo tiesto y con el sustrato totalmente degradado, lo que acaba siendo peor para el bonsái que un trasplante hecho con miedo. Lo más importante es elegir un sustrato adecuado y sujetar bien el árbol para que no se mueva, si antes hemos visto como se hace seguro que lo haremos bien. Por más que nos digan que el árbol necesita un periodo de recuperación del trasplante, nosotros estaremos preocupados, convencidos de que algo habremos hecho mal.

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Miedo a que no brote

Muy frecuente tanto si estamos hablando de un bonsái recién trasplantado como de un caduco. El tiempo hasta ver los nuevos brotes se nos hace eterno, en el primero de los casos, estaremos pensando si el retraso en la brotación se debe a algo que hemos hecho mal en el trasplante, en el segundo caso estaremos pensando si en invierno no habremos acertado con los cuidados y estará muerto. El miedo a que el bonsái no brote persistirá, es difícil superarlo, sobre todo si vivimos en una zona de inviernos extremos, o si en esos meses de parón le hemos hecho algún trabajo fuerte. Se nos olvida en cuanto vemos el primer brote verde, aunque probablemente volverá a aparecer al final del próximo invierno. Nos ayudará conocer la especie, no todas brotan al mismo tiempo, no podemos preocuparnos por la brotación en las últimas semanas de invierno si el árbol brota ya iniciada la primavera.

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Miedo a alambrar nuestro bonsai


Si nos da miedo a podar, más miedo nos suele dar alambrar, dar la inclinación adecuada al alambre, apretarlo lo justo, como alambrar dos ramas con el mismo alambre, estamos llenos de dudas, lo mejor es buscar ayuda, pero no bastará con ver como lo hacen otros, tendremos que ponernos a hacerlo. A veces sirve practicar con una rama, que tengamos por ahí, quitar y poner el alambre hasta hacerlo más o menos bien, pero tarde o temprano tendremos que hacerlo con un árbol de verdad.

Miedo a pasarse con el abono

Muchos aficionados están convencidos de abonar correctamente, incluso creen que se pasan, cuando la verdad es que son un poco "tacaños" con la cantidad de abono que le ponen a sus árboles. No hay que tener miedo a pasarse, sobre todo si usamos abono solido orgánico, no hay peligro de quemar nuestros bonsáis, la bola se va disolviendo poco a poco en el sustrato. Por otra parte, no se trata solo de darles abono, también necesitan otros nutrientes, aminoácidos, oligoelementos, es conveniente elaborar un plan de abonado.

Miedo a exponer

O lo que es lo mismo a mostrar nuestros bonsáis, y no hablo de eventos a nivel nacional, sino simplemente algo tan sencillo como la exposición de nuestro club. Por una parte, nunca nos parece que tengamos algo digno para exponer, no creemos estar listos para ello, pero también ocurre que no queremos exponer nuestros árboles a las opiniones de otros aficionados, tenemos miedo a las críticas, a que juzguen nuestro trabajo o que simplemente no guste. No pasa nada, no es necesario exponer ni mostrar nuestros bonsáis para disfrutar con ellos.

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Seguro que se os ocurre algún miedo más, como he dicho al principio puede haber tantos miedos como aficionados, y no creo que nadie haya estado libre de sentir alguno de ellos en algún momento. Debemos aprender a superarlos para poder disfrutar plenamente de nuestra afición.

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