Conceptos básicos del riego en Bonsai

Según los grandes maestros del bonsái, aprender a regar correctamente es lo primero que debemos hacer. Sus aprendices permanecen varias semanas, incluso varios meses regando, hasta que consideran que ya lo hacen correctamente. En este artículo daré algunos consejos para ayudaros a acertar con el riego.

El agua es vital para todos los seres vivos, también para nuestros bonsáis, para ellos que viven en tiestos de tamaño reducido tanto la falta como el exceso de agua tienen consecuencias graves. Por una parte, si las raíces no reciben agua suficiente no producen savia para alimentar a todo el árbol y como consecuencia algunas ramas pueden morir, los síntomas de falta de agua se notan fácilmente en la mayoría de las especies, las hojas languidecen y parecen "tristes". Por otra parte, el exceso de agua produce la putrefacción de las raíces, que dejan de producir savia y como consecuencia ante la falta de alimento el árbol muere.

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Todas las sales minerales que un bonsái necesita están disueltas en el agua, las toma a través de las raíces más finas que la convierten en savia bruta hasta llegar a las hojas donde por medio de la fotosíntesis vuelve de nuevo hacia las raíces transformada en savia elaborada.


Si a un riego adecuado unimos un pinzado correcto conseguiremos entrenudos más cortos y hojas más pequeñas. Además, la cantidad de agua correcta ayudará a que el abono sólido que ponemos en la superficie del sustrato vaya pasando al sustrato y el bonsái lo vaya tomando poco a poco según lo necesite.

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El agua de riego

El primer punto es la calidad del agua que usamos para regar, si el agua es buena nuestros bonsáis lo agradecerán. Es recomendable usar agua de lluvia pero esto no siempre es fácil. Si el agua tiene exceso de cal hay especies que lo pasarán mal, por ejemplo el rhododendro indicum o azalea, se resiente mucho si lo regamos con agua caliza prefiere un agua pH inferior a 7,5, lo mismo ocurre con las camelias o los ejemplares de erica (brezo). Si el agua de nuestra zona tiene un pH correcto no debe preocuparnos usar el agua de la red. Si no encontramos datos sobre el agua que nos llega siempre podemos comprar tiras para medir nosotros mismos el pH, estas tiras las podemos encontrar en farmacias o en establecimientos que vendan material para acuarios.

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Si el agua tiene demasiada cal, quizás debamos plantearnos instalar un sistema que depure el agua. Además de la cal estos sistemas eliminan otras impurezas con lo cual nuestros bonsáis presentarán un mejor aspecto y salud.

Cómo regar

Regaremos sólo cuando el bonsái lo necesite, esta premisa es la que en ocasiones nos cuesta entender. Conviene haber buscado información de nuestro bonsái, esta información en función del género, especie y variedad del árbol nos ayudará a entender sus necesidades de agua y saber si necesita permanecer húmedo siempre o debemos dejar secar entre riegos. Para la mayoría de ellos dejaremos secar el sustrato entre riegos, pero hay algunos que necesitan tener siempre un suelo húmedo, sobre todo los que en su hábitat natural viven en zonas con mucha agua, aquellos que sus raíces están los márgenes de los ríos, pantanos, manglares.

Para saber si el sustrato está seco, nos bastará presionar con los dedos la capa superior si no percibimos humedad, podemos regar. Si no nos fiamos de nuestros dedos, podemos adquirir un medidor de humedad, se clava en el sustrato y nos indica si está seco, húmedo o mojado. Algunos de ellos miden también la cantidad de luz y el pH del sustrato.

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Si usamos akadama como sustrato es muy fácil, se nota enseguida que hay que regar porque el color habrá cambiado.

El agua debe caer sobre el sustrato "como si fuera lluvia", observaremos si el sustrato la va absorbiendo, si se queda estancada en la superficie quizás debamos plantearnos la necesidad de un trasplante. Dejaremos que el agua salga por los agujeros de drenaje, así nos aseguramos que el agua llega a las raíces más finas (capilares) que se encuentran en el fondo del tiesto y que son las encargadas de absorber el agua para llevarla a todo el árbol.

No debemos dejarnos engañar por el tamaño del tiesto, que el bonsái esté en una maceta de reducido tamaño no quiere decir que usemos poca cantidad de agua, el árbol debe recibir agua en abundancia y no sólo el sustrato, si los tenemos en un lugar donde el agua de lluvia nunca les cae encima, mojaremos también el tronco, las ramas, las hojas, tendremos precaución de no mojar las flores si no queremos estropear la floración.

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El primer riego después de un trasplante todavía tiene que ser más abundante de lo habitual, echaremos agua hasta que salga limpia por los agujeros de drenaje, así nos aseguraremos que el agua ha arrastrado todas las partículas de polvo que hubiera en el sustrato.

Si hemos podado el bonsái o lo hemos defoliado, la reducción de la cantidad de hojas hace que la necesidad de agua sea menor, no quiere decir que reguemos con menos cantidad de agua si no que espaciemos más los riegos.

Nos tiene que quedar claro que el bonsái debe recibir agua en abundancia, y que en la mayoría de los casos dejaremos secar el sustrato hasta el próximo riego.

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Aunque llueva conviene que revisemos el sustrato, a veces una copa muy densa impide que el agua de lluvia llegue correctamente al sustrato, y será necesario que reguemos a pesar de la lluvia. Por otra parte si la lluvia persiste a veces el sustrato puede quedar encharcado, en este caso será conveniente inclinar la maceta para que caiga el sobrante de agua.
No debemos olvidar remojar el follaje por debajo de vez en cuando.

Cuándo regar

Tendremos que tener en cuenta también cuando es el momento adecuado para regar. No es lo mismo regar en verano que en invierno.

En otoño y primavera procuraremos regar por la mañana y no regar al atardecer, la humedad por la noche puede hacer que aparezcan hongos asociados al exceso de humedad.

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En invierno intentaremos regar a mediodía, cuando haya desaparecido la helada. Evitaremos regar sobre todo por la tarde, así cuando bajen las temperaturas el sustrato no estará empadado y no sufrirá los rigores de las heladas. Los riegos serán más espaciados y nos aseguraremos de que el sustrato está seco antes de volver a regar.

En verano es adecuado hacerlo por la mañana pronto, así los árboles tendrán tiempo suficiente de absorber el agua antes de que empiece a apretar el calor, si las temperaturas suben mucho probablemente tengamos que plantearnos otro riego por la tarde, convendrá remojar también los tiestos, que acumulan mucho calor.

Mención aparte merecen los días de viento, independientemente de si es verano o invierno esos días el sustrato se secará muy rápidamente por lo que tendremos que estar pendientes del riego, quizás necesitemos un riego extra.

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Con qué regar

Como de costumbre, aquí también es importante el espacio de que dispongamos, no es lo mismo regar nuestros bonsáis si los tenemos en una ventana que si disponemos de un jardín.

Si nuestra colección está en ventanas usaremos una regadera pequeña o una botella de las de agua embotellada adaptada, si somos manitas podemos acoplar nosotros mismos la terminación de una regadera o comprar los adaptadores que venden para ese fin.

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Si disponemos de un balcón lo mejor es una regadera, si además dejamos el agua cogida del día anterior durante la noche el cloro desaparecerá y las partículas presentes en el agua se posarán en el fondo. Las podemos encontrar de cobre o de material plástico y de diferentes capacidades.

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En el caso de una terraza grande o un jardín la mejor opción es la manguera, en el mercado existen lanzas de riego con llave para abrir y cerrar el paso del agua, y regularlo a nuestra conveniencia.

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El riego automático es una buena idea para cuando vayamos a ausentarnos unos días de casa, revisaremos siempre que esté en buenas condiciones, si falla la vuelta de nuestros días de descanso puede convertirse en un disgusto de los gordos. Existen dos tipos usando aspersores o por goteo, el primero es más recomendable, tenemos que tener en cuenta que es una opción para cuando no vamos a estar en casa, es mejor no usarlo de forma continuada.

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No usaremos nunca mechas en los agujeros inferiores de las macetas y salvo que la especie del bonsái requiera que permanezca siempre con agua debajo, como puede ser el Taxodium Dsitichum o ciprés de los pantanos, no usaremos platos donde pueda quedar retenida.

Evitaremos también el riego por inmersión, podemos recurrir a él si el bonsái está recién llegado a casa y trae un sustrato demasiado compactado, pero en el resto de los casos no es recomendable.

Ante todo, aprender a disfrutar del riego, es el mejor momento para compartir un rato con nuestros bonsáis y al mismo tiempo que regamos podemos ir haciendo una revisión de lo que necesitan.

1 comentario

  •  Martha López Porras
    Martha López Porras Miércoles, 28 Diciembre 2016 19:15

    Hola soy de la ciudad de México, aquí en varios viveros de bonsáis dicen que hay que sumergir los bonsáis en agua hasta que dejen de sacar burbujas y así lo estoy haciendo; ahora ya tengo duda debe ser así o como ustedes dicen. muchas gracias por su información.

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