El Bonsai y el Clima

La idea de este artículo surgió a raíz de una pregunta de una amiga, se muda a una zona donde los inviernos son muy crudos, y quería sugerencias para ver cómo puede proteger su colección de bonsáis.

Ante todo, tenemos que tener en cuenta que aunque tengamos en nuestras colecciones especies autóctonas acostumbradas al clima de nuestra zona, los bonsáis están en macetas muy pequeñas lo que les hace menos resistentes a condiciones extremas. No debemos olvidar nuestra ubicación, en la misma zona separados por pocos kilómetros, un aficionado puede tener que proteger sus bonsáis y otro no, depende de si estamos muy expuestos o muy protegidos.

 

Frío

 

No es lo mismo la resistencia al frío o al calor de un árbol en un bosque o un páramo que en un tiesto. Por ejemplo, un pino en su hábitat natural soporta sin dificultad temperaturas inferiores a -15ºC, sin embargo, un pino bonsái, al encontrarse en un espacio reducido tendrá menor resistencia y nos tendremos que plantear protegerlo cuando las temperaturas bajen por debajo de -7º. Tendremos que tener cuidado con las heladas nocturnas, les pueden provocar más daños que la nieve.

 

No pasa nada porque caiga alguna nevada y los cubra pero si estamos en una zona donde eso sucede durante largos períodos de tiempo tendremos que plantearnos la necesidad de tener un invernadero o zona más protegida. Una vez que ha llegado el frío y han sentido que llega el invierno los pondremos a cubierto. Según nuestra zona nos puede servir ponernos debajo de un alero pero si las temperaturas bajas se prolongan durante mucho tiempo, tendremos que hacernos con un invernadero, los hay de muchos tamaños y materiales, ahora mismo en internet es fácil encontrar el modelo que se ajusta a nuestras necesidades, los hay que caben en un balcón y los grandes de jardín, seguro que alguno se ajusta a nuestro espacio.

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Consultando en mis libros he elaborado una lista, y he agrupado las especies en función de su resistencia al frío.

 

• Nula resistencia al frío.


En este grupo están la Carmona, el Ficus, la Murraya y la Sageretia. Tendrán que permanecer durante el final del otoño, el invierno y hasta bien entrada la primavera en un lugar protegido, un invernadero o en el interior de casa si tenemos un lugar alejado de la calefacción y bien iluminado, por ejemplo un ventanal amplio.

 

• 0ºC


Es la temperatura mínima que soportan, por ejemplo, el Buxus harlandii y la Pistacia lentiscus, si la temperatura no baja muchos grados más bastará con tenerlos en una zona resguardada, un alero servirá.

 

• -1ºC


El único de este grupo es el Punica Granatum, si el frío es seco aguanta bien. Si sigue bajando la temperatura lo pondremos en un lugar resguardado.

 

• -2ºC


Un grado por debajo del Granado, resisten el Ligustrum sinensis, Azalea y Podocarpus, la Azalea aguantará temperaturas incluso más bajas si el clima es seco.

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• -3ºC


Celtis, Acer palmatum, Buxus microphylla, Criptomeria, Serissa y Stewartia. Resulta llamativo que la Serissa aparezca incluida en este grupo, se trata de una especie tropical y es el árbol, junto con la Carmona, que más fácilmente muere en manos de un novato, al llegar el frío pierden muchas hojas, pero según mi experiencia si están bajo un alero aguantan hasta -5ºC.

 

• -5ºC


Es el grupo más numeroso, en el encontramos bastantes de los bonsáis que os recomendé en el artículo "Bonsáis para empezar con buen pie".


La mayoría de los de este grupo resistirán perfectamente sin moverlos de su sitio los días de mucho frío: Prunus mume, Acer buergerianum, Camelia, Cotoneaster, Chaenomeles, Juníperus chinensis y Rigida, Chamaecyparis, Fagus, Malus, Ulmus, Zelkova serrata, Picea y Taxus.


Si además es un frío seco las azaleas aguantarán perfectamente. En el caso de los juníperus el frío extremo puede ocasionarles un amarronamiento de las acículas pero no es grave, en el caso de los tejos las hojas pueden adquirir un tono rojizo, pero no tendrá consecuencias para el bonsái.

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• -7ºC


En el grupo de los que más aguantan están los pinos. aguantarán perfectamente las nevadas y las bajas temperaturas pero si la situación se prolonga puede ser conveniente bajarlos de sus estanterías y ponerlos en el suelo.

 

En la tabla que he preparado los tenéis ordenados por orden alfabético.

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No debemos olvidar el riego, en esta época disminuyen las necesidades de agua de los bonsáis, regaremos menos y es aconsejable hacerlo a media mañana, cuando la helada nocturna haya desaparecido.

 

Una vez veamos que terminan las heladas iremos sacándolos poco a poco para que reciban el sol de primavera.

 

Calor

 

Es muy recomendable usar mallas de sombreo para evitar los días más calurosos de verano. Tendremos que tener en cuenta que cualquier protección deberá estar a una distancia mínima de 50 cms, al elegir la malla tendremos en cuenta los diferentes espesores que se encuentran en el mercado, unas dejan pasar más luz que otras.

 

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Iremos sacando los bonsáis del lugar donde hayan pasado el invierno paulatinamente, es conveniente que si han estado en el invernadero primero los tengamos unos días debajo de un alero y luego ya los pondremos sin protección.

 

• Primavera


La Carmona la pasaremos bajo la malla de sombreo recién llegada la primavera, evitaremos que el sol le queme las hojas. Las hayas las pondremos en esa zona un poco después y a finales de la estación pondremos bajo la malla las Azaleas.

 

• Verano


La Sageretia y la Serissa pasarán todo el verano bajo la malla. Sin embargo, la Stewartia con estar protegida los primeros días de sol bastará, luego aguantará perfectamente a pleno sol. El Prunus mume y el Chaenomeles no los protegeremos demasiado pronto o nos arriesgamos a que la floración del próximo año sea menos abundante. Los Acer agradecerán el sol de primavera pero cuando empiece el verano es aconsejable pasarlos bajo la malla o sus hojas, sobre todo las del Acer palmatum, se quemarán.


En el extremo opuesto, los que no necesitan la protección de la malla, Ficus y Pinos, aguantan perfectamente el calor. Los Taxus agradecerán una ligera protección en las horas de más calor.


El grupo más numeroso lo componen los que necesitan protección los días de calor más intenso (canícula): Aligustre, Celtis, Buxus, Camelia, Carpe, Cotoneaster, Criptomeria, Juníperus chinensis y Rígida, Chamaecyparis, Malus, Murraya, Ulmus, Zelkova serrata, Pistacia lentiscus, y Podocarpo.

 

Si el calor es extremo nos podemos plantear instalar un sistema de nebulización del agua que los refresque en las horas en las que las temperaturas alcancen valores demasiado altos.

 

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El riego será uno de los puntos más importantes en verano, regaremos por la mañana temprano y vigilaremos por si necesitan un segundo riego después de las horas de más calor.

 

Viento

 

El caballo de batalla de muchos aficionados, si el viento nos da de lleno tendremos que tomar precauciones, si sopla muy fuerte alguno de nuestros bonsáis puede acabar en el suelo, hay aficionados que atan las macetas a los bancos y pedestales usando alambre o bridas, otros ponen piedras grandes en los tiestos para evitar que vuelquen. La opción más conveniente es instalar estructuras paravientos, al igual que en el caso de los invernaderos en internet podemos encontrar diferentes modelos y tipos.

 

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Uno de los inconvenientes del viento es que si es constante limitará mucho las variedades que podemos tener, por ejemplo los Acer no aguantan bien en estas condiciones. Otro de los inconvenientes del viento es que seca los sustratos, trataremos de encontrar el sustrato o mezcla de sustratos que mejor nos funcione a cada uno. Esto nos lleva a tener que vigilar el riego de nuevo.

 

Ante todo no debemos agobiarnos, si las condiciones en nuestra zona no son extremas, bastará que en invierno los protejamos bajo un alero, que en verano procuremos evitar que les dé el sol más fuerte y si hace mucho viento podemos bajarlos al suelo. Los árboles poco a poco se acabarán acostumbrando a su ubicación y soportarán sin demasiados problemas las inclemencias del tiempo.

 

El jardín que aparece en las fotografías pertenece a David Benavente, maestro de bonsái que ha accedido amablemente a dejarme usar sus fotografías, se encuentra en una zona donde los inviernos son muy crudos y los veranos sofocantes.

 

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