Creación de un Bonsai a partir de plantas de vivero

 Existen varios métodos para hacer un bonsái, están los métodos más tradicionales, como los yamadoris (árboles de mucha edad que son recolectados de bosques y zonas escarpadas) que probablemente fueron los primeros bonsais creados, métodos más lentos y técnicos como desde semillas, esquejes o acodos, que requieren de mayor conocimiento, y están los métodos contemporáneos, fáciles y rápidos, como hacer un bonsái a partir de una planta de vivero, ¡si, exactamente! esas que vienen en bolsas negras y que tienen un potencial escondido que podemos explotar y trabajar para crear un bonsái en menos tiempo que con el resto de los métodos. En este articulo nos referiremos exclusivamente a la creación de bonsái a partir de plantas de viveros.

 

 

Este método es uno de los que más acorta el tiempo de creación de un bonsái, su principal característica, ya que comenzamos con un árbol relativamente grande. Es muy importante saber escoger bien el árbol en el vivero para poder obtener un buen ejemplar con el cual comenzar. Saber buscar dentro de los viveros es fundamental, ya que generalmente los buenos ejemplares están en las partes mas retiradas de los viveros, en los sectores escondido, menos visitados y menos cuidados, ya que es en esas zonas donde los árboles crecen de manera descontrolada y son más viejos (debido a que los visitantes no se acercan a esos sectores y no compran las plantas) creando en sus troncos bellas formas retorcidas y troncos gruesos, escondiendo muy buenos ejemplares si sabes llegar a ellos.

 

Lo primero en lo que nos debemos fijar en la búsqueda de un buen ejemplar es en el tronco y la base del mismo o nebari, esto esfundamental ya que el tronco no lo podemos modificar en el corto o mediano plazo, su crecimiento es bastante lento y las técnicas para modificar un tronco son bastante complejas, un buen tronco muy seguramente producirá un buen bonsái, si se sabe trabajar. A diferencia de las ramas que sí podemos modificarlas con muchísima más facilidad. Por lo tanto cuando llegamos a los viveros nos fijaremos en los árboles que tengan un bonito tronco y nebari, eso significa que tenga una bonita conicidad, la parte baja más ancha que la superior, que las raíces se hundan en la tierra como garras, también que tenga curvas bonitas y agradables a la vista.

 

 

Una ves escogido el material lo recomendable es escarbar la tierra de la superficie para ver si las raíces comienzan cerca de la superficie o parte del tronco esta escondido en la tierra, esto es muy importante, somos muchos los que hemos aprendido de mala manera que una practica común de muchos viveros es rellenar hasta el tope las bolsas, escondiendo una parte del tronco sin raíces, si no revisamos y pensamos que las raíces empieza bajo la superficie, pero realmente empiezan mucha más abajo, esto podría estropear nuestro diseño inicial obligandonos a modificarlo.

 

 

El siguiente paso es fijarnos en la salud de los árboles que ya hemos escogidos por su tronco, estos deben tener el follaje lo más sano posible, ya que de eso dependerá la vulnerabilidad del árbol a los trabajos que aplicaremos sobre él. No escojas un árbol que tenga señas de estrés hídrico, ramas secas, hojas marchitas o las puntas de las ramas de los juníperos secas, tampoco escojas árboles que tengan alguna plaga como pulgones, conchuelas, escamas etc.

mod

 

Teniendo el ejemplar escogido ya puedes comenzar a trabajar en el diseño del bonsái, para ello debes establecer cual va a ser el frente del bonsái, vista en la cual puedas apreciar la mayor cantidad de atributos de belleza del bonsái, escoger las ramas que vas a dejar para ir formando las diferentes copas y finalmente el ápice. Es importante evitar exponer al árbol a un excesivo estrés, probablemente uno corte varias ramas durante el proceso de modelado generando estrés, para evitar esto es conveniente tener claro algunas cosas. Debes saber claramente que tipo árbol escogiste, su especie, variedad, cuales son sus hábitos de crecimiento, si son perennes o caducos y si tienen algún cuidado en especial. Estos conocimientos te van a guiar para poder establecer en que época es mas conveniente realizar podas o transplantes disminuyendo el estrés al árbol y mejorando las posibilidades de éxito.

 

Lo más recomendable es que si el árbol necesita una gran cantidad de poda, de ramas gruesas y finas, es conveniente realizarlas en invierno 2 o 3 semanas antes de hacer el transplante, de esa manera disminuyes el estrés al árbol y la brotación de primavera será más vigorosa. Si la poda de ramas no es muy abundante puedes realizarla en verano, pero hay que tener precaución de hacerlo en las horas de menor calor, nuevamente para evitar un estrés.

 

Luego de realizar las podas y que estructures las ramas para generar las copas, deberás hacer el transplante, en este proceso tienes que tener las siguientes precauciones. Nunca realices el transplante en verano ni primavera, al ser el primer transplante el árbol no esta acostumbrado a este procedimiento y sus raíces están más lignificadas que los bonsais, por lo tanto son más sensibles a los transplantes. La mejor época para hacer el transplante, aunque va a depender siempre de la especie, es en otoño o finales de invierno. En esas épocas es menos probable que el árbol se estrese, brotando con fuerza en primavera y mejorando las probabilidades de formar las copas gracias al fuerte crecimiento.

 

Otra precaución muy importante que debes tener en este primer transplante es tratar de sacar toda la tierra original del árbol de esta manera podrás observar todo el pan de raíces y ver en que condiciones se encuentran las raíces, si existen muchas raíces gruesas y pocas finas (las finas son las que absorban los nutrientes) el transplante debe ser bastante moderado, solamente deberás cortar las raíces más gruesas y largas en no mas de 1/3 del total, si las raíces están con mal olor o podridas (blandas al tacto), debes cortar esas raíces hasta donde termine la pudrición y comience las raíz viva. Si las raíces se ven sanas, con hartas raíces pequeñas y pocas raíces gruesas podrás hacer un transplante más intenso pero no más de 2/4 del total. Deberás tener precaución de poner el árbol en una maceta más grande de lo que lo pondrías como bonsái, de esta manera amplias el espacio para el crecimiento de la raíces, permitiendo que el árbol genere gran cantidad de raicillas mejorando la vitalidad del árbol y por lo tanto sus brotaciones, que es lo que nos interesa. Luego de 1 o 2 años podrás cambiar al árbol a una segunda maceta más pequeña, pero no la definitiva. Luego de realizar al menos 4 transplantes, de esta manera vas a tener una gran cantidad de raicillas y el árbol ya acostumbrado al proceso de transplante, podrás cambiarla a la maceta definitiva que tu pensaste al comenzar con el proyecto.

 

Esperamos que este articulo les sea de utilidad para utilizar este método y puedan llevar a cabo de manera exitosa un bonsái a partir de una planta de vivero.

 

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.