Método de sellado en grandes cortes de un Bonsai

En el primer artículo de Juan Liñares nos muestra una increíble técnica para sellar grandes cortes producidos al momento de extraer un árbol para trabajarlo como bonsái. No te pierdas este gran artículoTodo aficionado al bonsái tiene predilección por el material de origen yamadori. Sus formas increíbles, su vejez, su corteza, su madera muerta, etc. suelen ser tremendamente atractivas para su utilización en bonsái.


Sin embargo las plantas recolectadas en la naturaleza también tienen una serie de inconvenientes que debemos valorar y a los que, en la mayoría de los casos, debemos buscar soluciones. En este sentido los grandes cortes de poda, que se suelen realizar en el momento de la extracción del campo, suelen disimularse más adelante trabajando esas zonas con el fin de darle un aspecto natural. Se trata, en la mayoría de los casos, de crear una zona de madera muerta atractiva, con una textura lo más parecida posible a la que crean las inclemencias meteorológicas y el paso del tiempo cuando las plantas crecen en su medio.


Pero el bonsái es un arte que tiene sus particularidades y una de ellas es que existen algunas especies en las que la presencia de madera seca no suma, sino que resta valor al ejemplar. Un caso claro son los arces, en los que se prefiere un tronco impoluto, sin presencia de madera ni grandes cortes.

 

PRESENTACIÓN DEL MATERIAL

 

Foto 01


El árbol que servirá para ilustrar este artículo es un Arce de Montpellier (Acer monpesulanum), perteneciente a mi colección. Este ejemplar lo recolecté de un viejo vivero semiabandonado, en donde había sido plantado directamente en el suelo hacía 17 años. Mediría unos 7 u 8 metros de altura, por lo que, si quería destinarlo para su uso como bonsái, no me quedaba otra solución que cortarlo drásticamente. Y así lo hice, conservando tan sólo unos 50 cms. de tronco.

 

Foto 02


En el momento en que llegó a casa no tenía abolutamente ninguna rama, habiendo desarrollado las que se ven en las fotografías desde entonces.


Los arces son unos árboles que suelen tener la madera bastante blanda, por lo que se pudre con facilidad. En muchas ocasiones ocurre que la formación de un labio de cicatrización y la pudrición de la madera evolucionan a diferentes velocidades. De este modo, si la degradación de la madera ocurre más rápido que la formación del callo, éste nunca terminará de formarse o no lo hará de la forma adecuada. Este supuesto es el que presentaba el ejemplar del que trata este artículo, con la presencia de un gran corte que, de no tomar medidas, jamás terminaría de cerrar.

Foto 03

Foto 04

 

EL TRABAJO


Antes de comenzar con el saneado de la zona referida anteriormente, aproveché para realizar una buena poda en el ejemplar. Se eliminaron algunas ramas cuya disposición en el tronco se consideró inadecuada y se redujo la longitud de las que se conservaron, fotografía inferior.

Foto 05

 

Foto 06


Algunas de las ramas que se eliminaron dejaron una huella en el tronco que habría que sellar más adelante fotografía superior.

 

Foto 07
Antes comenzar a hacer serrín dispuse unas toallas viejas y húmedas sobre la superficie del sustrato. Hacía algo de viento, por lo que también eché mano de unas piedras para evitar que me las levantase y dejase al descubierto el suelo del bonsái, fotografía superior.


A continuación me centré en eliminar toda la madera deteriorada, ayudándome para ello de maquinaria eléctrica. Después de un rato la zona aparecía llena de serrín; su aspecto era el siguiente, fotografía inferior.

Foto 08

 

Foto 09

En este momento es cuando se comprueba la utilidad de haber tapado la superficie del sustrato, evitando que el serrín lo toque directamente, tengamos que retirarlo y, encima, nos pueda perjudicar el drenaje, fotografía superior.

 

Foto 10
Después procedí a lavar con chorro de agua, quedando entonces la zona del corte limpia y accesible a la vista.

 

 

Foto 11


Cuando se hace el vaciado del corte hay que profundizar hasta encontrar madera sana. También es importante repasar el borde de cicatrización, eliminando zonas secas para promover el desarrollo de un nuevo callo. Luego se procede a rellenar la parte vaciada hasta que tenga, más o menos, el volumen inicial. Para ello yo me valí de cemento rápido, fotografía superior. Su preparación es muy simple, tan sólo hay que mezclar el producto con agua en la proporción recomendada por el fabricante. Debemos ser rápidos en su utilización, pues el secado es casi instantaneo. Normalmente tendremos unos cinco minutos para aplicar el producto antes de que comience a endurecer.

 

Foto 12

 

Foto 13


Cuando el cemento cubrió el espacio que antes ocupaba la madera podrida, el aspecto del conjunto era el que se puede apreciar en la siguiente fotografía superior. Tras la aplicación es muy importante retirar el exceso de cemento que puede cubrir el borde de cicatrización. Si lo dejamos, al endurecer, puede ralentizar o evitar que se forme un buen labio en ese punto fotografías inferiores.

Foto 14

Foto 15

 

Foto 16

El aspecto de la zona debe ser limpio, fotografía superior.

 

Foto 17


Mientras el cemento se iba secando aproveché para alambrar la ramificación, fotografía superior. Posteriormente apliqué pasta selladora en los cortes ocasionados por la poda. Utilicé para ello una de origen japonés que impermeabiliza el corte a la perfección. En el momento de ser aplicada tiene un color anaranjado, bastante antiestético, pero tiene la ventaja de que al secar se vuelve transparente y pasa desapercibida, fotografía inferior.

Foto 18


Como el cemento no deja de ser un material un tanto permeable decidí, para evitar que filtrase humedad hacia el interior y pudiese continuar pudriendo la madera bajo el mismo, aplicar también este tipo de pasta selladora e impermeabilizante sobre él. En este caso la pasta no sólo protege la zona de cemento, sino también el borde de cicatrización para evitar una deshidratación indeseada, fotografías inferiores.

 

Foto 19

Foto 20

Una vez concluido el trabajo tenemos la certeza de haber puesto los medios necesarios para que el corte, al fin, pueda comenzar a cicatrizar de la forma adecuada con la esperanza de que, en un futuro más o menos lejano, la superficie que ahora ocupa el cemento quede finalmente recubierta por tejido vegetal vivo.

 

Foto 21

 

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.