Peter Chan en Mistral Bonsai

Todos los años en primavera Mistral Bonsái organiza unas jornadas para las asociaciones, este año como maestros invitados estaban Peter Chan y Pablo Comesaña, es decir un histórico y un nuevo talento. Tenía ganas de ver en directo a Peter Chan, sus libros son de los que me ayudaron en los inicios, cuando no era fácil encontrar información. Su historial como maestro es amplio, autor de 9 libros, ganador de innumerables premios, en 1985 fundó el primer vivero de bonsái del Reino Unido Herons Bonsai. Me pareció suficiente para decidirme a emprender un viaje de algo más de 500 kms, no se puede decir que lo tenga al lado de casa.


El día elegido para las demostraciones fue el sábado y estaban divididas en dos sesiones de mañana y tarde. No sé si a sugerencia de la organización o porque él lo quiso así, en la sesión matinal decidió preparar un bosque de metasequoias. Me senté en primera fila dispuesta a no perderme nada. Había elegidos 5 ejemplares de entre los muchos de ese tipo que había disponibles. Tras sacar los ejemplares de sus macetas nos los presentó, pondría los árboles en dos grupos , uno de tres árboles y otro de dos. Comentó que en la separación se podrían usar piedras, musgo, u otros elementos para acercarnos más a la idea de un bosque real. Mientras miraba como colocar las metasequoias repasó para todos los asistentes la teoría de bosques. Hizo varias pruebas pero enseguida tuvo claro como quería disponer los árboles. Aprovechó además para ir cortando alguna rama, pero no se pasó podando.

 

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De vez en cuando se alejaba para ir viendo la disposición y volvía para mover ligeramente alguno de ellos. Finalmente dio por buena la colocación y sin atar todavía los árboles nos preguntó qué nos parecía, pidió que nos animáramos a mover los árboles. Mientras esperaba que nos fuéramos animando, aprovechó para explicarnos que cada uno podía ver el bosque de una manera, que aunque existen reglas hay que seguir también nuestro instinto y ser creativos. Recordó la teoría sobre el número de árboles que podemos usar para formar un bosque y que nunca usemos 4 árboles porque es un número considerado de muy mala suerte tanto en China y Japón, a partir de 7 ya da igual el número utilizado, en concreto el 8 se considera un numero afortunado. A la pregunta de posibles bosques mixtos, dijo que mejor que no, pero que si nos decidíamos a experimentar con ello mejor que fueran del mismo tipo, por ejemplo dos coníferas.

 

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Aquí lo vemos examinando una de las disposiciones propuestas por el público. Pero acabó poniendo los árboles como él los había dispuesto inicialmente
Una vez decidido el lugar de cada uno, sacó los árboles para poner los alambres de sujeción.

 

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Una vez colocados los alambres volvió a colocar las metasequoias, según las iba colocando iba podando ramas. No quitó prácticamente nada del sustrato en el que estaban, es decir, no tocó para nada las raíces de las metasequoias, en un cubo tenía turba mezclada con akadama, más proporción de turba que de akadama, que luego usó para rellenar los huecos entre los árboles.

 

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Finalmente, terminó de poner los árboles y decidió empezar a atarlos, estamos acostumbrados a atar fuerte los árboles para que no se muevan, y él lo hizo de una manera totalmente diferente como se puede ver en la siguiente foto, sujetó ligeramente los cepellones, pero no apretó en ningún momento el alambre


El bosque por detrás.

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Terminando de rellenar huecos.

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Y el resultado final.

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Trabaja muy rápido pero le da tiempo a interactuar mucho con el público y se sienta a descansar para dar tiempo a que los asistentes se animen y se acerquen a examinar de cerca el trabajo.


Se tomó un descanso y cuando retomó la demo nos contó que todo el material es aprovechable y que con trabajo y creatividad se podía conseguir algo bonito de cualquier árbol, como estábamos rodeados de bonsáis comerciales a muy buen precio, en su opinión, había elegido dos para demostrarnos que cualquiera puede servirnos si sabemos qué hacer. Eran dos moreras, pero se centró en una de ellas, nos explicó que ahora era buen momento para trabajarlas.

 

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Cogió la primera y aprovechó para explicar que ramas era evidente que sobraban.

 

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Cuando ya había eliminado algunas ramas nos pidió una opinión sobre el frente

 

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Le expuse mi opinión, me gustaba uno en concreto pero levantando el árbol hacia adelante, y le pareció correcta mi elección. Teniendo el frente elegido siguió podando ramas.

 

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Pensó bajar una rama y uso alambre. No le hizo nada más, dio por terminado el trabajo con la morera.


Antes de irnos a comer nos dedicó sus libros a los que se lo pedimos y tuvo el detalle de obsequiarnos con un pequeño libro suyo a cada uno de los asistentes.


En la sesión de la tarde había preparados dos juníperos, eligió uno de ellos y explicó que era buen material para conseguir un bonsái en estilo bunjin, explicó las características del estilo y empezó a podarlo. Terminó enseguida, decidió no alambrar las ramas en ese momento.

 

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No sé si por recomendación de la organización pero sus explicaciones iban dirigidas a un público de nivel muy básico, explicando las cosas más básicas, creo que para los aficionados de más nivel resultaron unas demos demasiado ligeras y nos quedamos con ganas de algo más interesante.

 

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