El Boldo como Bonsai

El Boldo es un bello árbol nativo de Chile, Perú y Argentina, muy conocido por la exquisita infusión que se puede prepara con sus hojas y gracias a la difusión del bonsái en Latinoamérica algunos hemos intentado el cultivo de esta especie como bonsái, acá les dejo lo que he aprendido sobre este árbol y su cultivo como bonsái.

 

El boldo (Peumus boldus) puede superar los 15 metros de altura, pero generalmente se encuentra como arbusto, ya que es un árbol de lento crecimiento por lo que la mayoría de los árboles viejos han sido talados o han muerto. La principal característica de este árbol son sus hojas que son de forma ovoide, perennes, en el haz son de color verde oscuro brillantes y porosas al tacto, en el envés es de color claro, además son muy aromáticas y como mencioné con sus hojas se hace una infusión con propiedades medicinales diuréticas y de limpieza del hígado entre otras (aunque no es recomendable tomarla para hombre jóvenes en edad fértil).

 

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Florece entre Agosto y Septiembre en su hábitat nativo. Sus flores se presentan en pequeños racimos de unas 12 flores, llamadas inflorescencias, son pequeñas de color blanquecino (Fotografía inferior). El boldo es dioico, es decir, que existen árboles macho y hembra, por lo tanto para que la flor fructifique es necesario la presencia de ejemplares masculinos y femeninos para que la polinización se produzca. Los frutos son drupas de pequeño tamaño (alrededor de 2 cm de diámetro), color verde y sabor dulce.

 

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Boldo en Plena floración, vemos el detalle de la floración.

 

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Detalle del fruto del boldo.

 

Es un árbol muy adaptado a condiciones de sequedad, ya que su hábitat natural comprende zonas mediterráneas a zonas semi áridas, esto nos favorece para cultivarlo como bonsái, ya que va agradecer mucho el riego que le entreguemos y en caso de algún descuido leve no se verá afectado por la falta de agua.

 

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Como bonsái el boldo es un árbol bastante agradecido de los trabajos que realizamos sobre él, una de las cosas que más me ha llamado la atención es su brotación, a pesar de lo que uno ve en su hábitat natural y en la literatura que habla de un árbol de crecimiento lento, en bonsái podremos tener hasta 3 o 4 brotaciones al año, desde primavera a principios de otoño, algo que nos ayuda mucho con su diseño, quizás no son brotaciones vigorosas (excepto las 2 primeras) igualmente nos ayudan con su diseño.

 

La poda de formación, al igual que la mayoría de las especies, se debe realizar en invierno, allí podemos cortar ramas gruesas sin temor a dañar al bonsái, cuando cortamos ramas en invierno no veremos retiro de savia, en algunas ocasiones si podamos en primavera habrá un poco de retiro de savia.

 

En cuanto a la poda primaveral y pinzado las podremos hacer dejando 2 a 3 pares de hojas nuevas, reacciona bastante bien a este tipo de poda reduciendo considerablemente el tamaño de las hojas, hasta en un 60% y estimulando la brotación de yemas interiores.

 

Luego de podar el Boldo veremos que existen 2 brotaciones bajo la poda, una en las zonas superiores y más vigorosas del bonsái, se produce en la axila del último par de hojas que dejamos en la poda, aquí se activan las dos yemas opuestas (fotografía Inferior), en estas zonas veremos que ambas yemas crecen con igual vigor formando 2 nuevas ramas, ambas marcadamente paralelas en dirección a la rama original, acá debemos elegir una de las dos ramas para formar la ramificación fina.

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Acá vemos las dos llemas comenzando a brotar.

 

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Acá vemos ambas yemas brotadas.

 

La otra brotación se produce en las zonas donde el vigor es menor, luego de una poda puede que solamente se active una de las dos yemas o que se activen ambas pero una de las dos yemas brotará con más fuerza, marcando una diferencia de vigor con la otra yema. Fotografía Inferior.

 

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Acá vemos como ha crecido una sola de los 2 yemas.

 

Estas 2 brotaciones se dan independiente de la condición del bonsái, eso si a comienzos de primavera veremos que existe más inclinación a brotar de la primera manera y más cercano a otoño las zonas poco vigorosa siempre brotan de la segunda manera.

 

En cuanto al trasplante este debe ser regular máximo cada 3 años, al parecer no le gusta tener las raíces apretadas, se puede realizar una poda de raíces fuerte y el bonsái responderá bastante bien, el sustrato a usar debe contener un poco de materia orgánica un 20 o 30% el resto debe ser tierra volcánica o arena gruesa.

 

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El ejemplar de la fotografía es un Boldo yamadori, esta especie responde bien a su recolección en el campo mientras esta se realice desde finales de otoño a finales de invierno, su madera es muy resistente e ideal para trabajarla. (propiedad de www.tubonsai.cl)

 

 

Es una especies que aguanta muy bien el frio invernal, no es necesario protegerlo de las heladas fuertes o nevadas, y a pesar que es común que en la naturaleza crezca en sectores húmedos y sombríos, le gusta bastante la exposición al sol, así que no hay problema en dejarlo al sol directo.

 

A mi parecer el Boldo es una especie muy bonita y según mi experiencia es posible cultivarlo como bonsái, aún queda mucho camino para aprender más sobre su cultivo, así que espero que aquellos que tengan más conocimientos se animen a compartirlo en los comentarios de este artículo.

 

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