Jardín Botánico de Brooklyn

En una cuidad caracterizada por sus grandes rascacielos, luces de neón, grandes embotellamientos y bellos monumentos, se esconde una pequeña muestra de naturaleza que puede inspirar a cualquier bonsaista de una gran cuidad sin moverse de ella, estamos hablando del Jardín botánico de brooklyn, de la cuidad de Nueva York, fundado en 1910 en 16 hectáreas donadas por el gobierno local, ubicado en el costado del Prospect Park, junto al museo de Brooklyn.

 

Dentro de los distintos paisajes creados dentro del jardín botánico destaca el jardín japonés construido en 1916 y diseñado Takeo Shiota. por con una bella laguna artificial que llama a la contemplación y al relajo. Al recorrer el sendero que rodea la laguna el visitante atraviesa, en algunos metros, los diferentes paisajes que brindan los tradicionales jardines japoneses, que siempre parecieran que están en su ubicación exacta. Las caídas de agua, que representa la vida en la cultura asiática, son una sutil y serena cortina a los resonantes sonidos de la cuidad, que a pesar de su lejanía, intentan irrumpir en la armoniosa tranquilidad del jardín. También las islas y sus  arqueados puentes de madera, característicos de los jardines japoneses, están sabiamente ubicados y ayudan al visitante ha unificar el jardín y disfrutarlo. Los visitantes son acompañados, durante su caminata por el sendero de la laguna, por las infaltables carpas koi que dan vida a la laguna con sus multicolores cuerpos que recorren todos los rincones de la laguna.

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Otro sector indispensable de visitar para cualquier aficionado del bonsái es la colección de bonsái del jardín botánico. Aunque el número de ejemplares no supere los 20, su gran calidad y belleza son dignos de admirar durante horas y a más de algún aficionado le han quitado un suspiro de admiración.

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Dentro de la bella colección se pueden encontrar una variedad de juníperos, azaleas, pinos y acer. Sin duda uno de los bonsái que más conmueven increíblemente murió hace algunos años, quizás muchos de ustedes hayan leído sobre FUDO, un bonsái rescatado en los montañas de Japón en el año 1851 por un anciano aficionado al bonsái. Luego FUDO fue adquirido por Kyuzo Murata un renombrado maestro del bonsái japonés donde fue alcanzando renombre mundial gracias a los cuidados del maestro Murata. en 1971 FUDO fue trasladado a estado unidos donde lamentablemente falleció a los pocos meses de llegar al jardín. luego de la lamentable muerte de FUDO se trato de averiguar su edad, contando los anillos de crecimiento de su madera, y la edad estima fue de unos 800 años.

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Sin duda muchos aficionados al bonsái han visitado Nueva york y sus grandes museo, tiendas y rascacielos y quizás muchos de ellos han pasado por alto este bello santuario del arte del bonsái que nos atrapa con tanta facilidad. aunque no es de extrañar que en esta cosmopolita cuidad una un espacio para el arte del bonsái que ayuda a inspirar a los aficionados para mejorar su arte.

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