5 bonsais legendarios

En este articulo hacemos una recopilación de 5 de los más grandes bonsái en la historia. Muchos de estos bonsái se han mantenido vivos en la memoria colectiva de los bonsaista, a pesar de que algunos de estos ya no están entre nosotros y otros no han sido vistos por años. Aquí recopilamos información y fotos sobre 5 bonsais que han inspirado muchas generaciones de nuevos bonsaistas.

portada

FUDO (Junípero Fantasma)

Fudo3Es un bonsái que tiene una historia acompañada grandes maestros, dedicados dueños y un abrupto final. Este bonsái era un Junípero de la variedad Sargenti rescatado en los montañas de Japón en el año 1901 por un anciano aficionado al bonsái, Tahei Suzuki, que al parecer fue un famoso recolector de yamadoris de principios de siglo en Japón, la edad de FUDO fue estimada entre 600 a 1.000 años (¡sorprendente! quizás uno de los bonsái más antiguos conocidos). FUDO fue comprado por un acaudalado hombre Japonés quien lo cuidó muy concienzudamente, al nivel que modifico su hogar para hacer un cuarto especial para FUDO, de manera que se desarrollara sin contratiempos. En sus primeros años luego de ser recolectado FUDO fue trabajado por Kinsaku Saida, un famoso maestro Japonés y maravillaba a todo aquel visitaba la casa.

En 1929 FUDO realiza su primera aparición publica y deja a todo el mundo impresionado, tanto así, que gana el primer lugar en la exposición. Pero FUDO no volvería a presentarse ni ser fotografiado durante los próximos 17 años, por lo que muchos aficionados que lo vieron en 1929, y su belleza les quedo grabada en la memoria, lo bautizaron como el Junípero fantasma, ya que desapareció de toda exposición o publicación.

En 1946 y tras haber sobrevivido a la guerra, el árbol fue comprado por Yoshimatsu Hattori quien fue quien lo bautizó como FUDO, cuyo significado representa a un guardián de Buda, que lo protege de los demonios con una espada flameante. Debido al parecido de FUDO a una llama Hattori decide bautizarlo así. En 1960 Yoshimatsu Hattori muere, y toda su colección de bonsais es vendida, salvo FUDO, que fue guardado por su hijo. Al cabo de un tiempo y debido a la falta de conocimiento sobre bonsái y buscando que FUDO mantuviera su belleza, su hijo lo vendió a Kyuzo Murata, uno de los padres del bonsái moderno en Japón y maestro reconocido mundialmente.

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A través de las manos de Kyuzo Murata FUDO fue alcanzando renombre mundial, volvió a exponerse en exhibiciones y a ser fotografiado, maravillando a muchos. Hasta que el director del Jardín Botánico de Brooklyn, vio el árbol en una vista a Japón en 1969, donde expresó "A los pocos días de la visita decidí que el árbol tenia que estar en el Jardín botánico de Brooklyn". Luego de realizar varias ofertas por FUDO, durante algunos años, consiguió que Murata lo vendiera. Al momento de finiquitar el negocio Murata le escribió lo siguiente:

"Personalmente, deseo mantener este árbol en mi colección privada mientras yo viva, pero ya que hablamos de este negocio, estaría dispuesto a venderlo sólo si se cumplen las condiciones vitales necesarias para el árbol. Recientemente, la contaminación del aire en Japón se está convirtiendo en insoportable para los seres humanos y especialmente, para los árboles en el jardín. La contaminación esta causada principalmente por automóviles. Yo no estoy contra el progreso, pero los árboles no lo entienden. Ellos sólo pueden sufrir y morir en silencio en algún momento. Me han dicho que el Jardín Botánico de Brooklyn es lo suficientemente grande que no tenga problemas de contaminación dentro de sus locales y que no hay lugar en los Estados Unidos como el Jardín Botánico de Brooklyn, donde todas las facilidades necesarias están disponibles para una atención adecuada. Por encima de todo, es muy importante que los americanos, la mayoría de los cuales son todavía relativamente extraño a nuestras obras de arte del bonsai, tendrán la oportunidad de apreciar el árbol"

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En 1971 FUDO fue trasladado a Estado Unidos al Jardín Botánico de Brooklyn, donde tristemente falleció a los pocos meses de llegar. A pesar de las intenciones de Murata de trasladarlo aun mejor lugar para que perdurara en el tiempo, FUDO fue declarado muerto en Octubre de 1971. Aun sus restos son exhibidos en el Jardín Botánico de Brooklyn.

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Finalmente Murata escribió en sus memorias respecto a la venta de FUDO:

"Estas fueron algunas de mis muchas razones, y al final todo el mundo lo entendido. Dije a mis amigos que yo no lo vendería ni por un millón de dólares, si el Jardín Botánico de Brooklyn fuera un vivero comercial, pero sabia que el personal del BBG daría amor y cuidado a mi árbol, no sólo profesionalmente, sino de corazón"

 

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Goshin

goshin_7sEs quizás uno de los bosques más hermosos que se han creado en el bonsái y uno de los bonsái más reconocidos de la época moderna. Todo comenzó, increíblemente, en la primera clase que realizaba John Naka, en sus primeros pasos como maestro del bonsái, donde realizaba una demostración con un pequeño.... al pasar el tiempo este bonsái comenzó desarrollarse junto con otros ejemplares de la misma especie en el jardín de John, esto produjo una falta de espacio en el jardín, por lo que la solución más practica que encontró John fue simplemente poner varios bonsái de la misma especie en una maceta, de manera de liberar espacio en el jardín. Estos fueron los inicios de Goshin.

 

Debido al gran diseño, belleza y armonía del bosque, que reflejaba fielmente la belleza de los bosques de la naturaleza, los amigos de John comenzaron a incentivarlo para que le pusiera un nombre, después de pensar y analizar las características del bosque, John decidió nombrarlo Goshin, cuyo significado en Japonés es "Protector del espíritu". Goshin comenzó con 7 árboles, misma cantidad de nietos que tenia John. Un día su nieto mayor Juan le pregunto "¿Qué árbol soy yo?" John respondió "no estarás muy contento, ya que el árbol más antiguo es el más pequeño", afortunadamente su nieto, que había escuchado atentamente a su abuelo, sabia que los árboles más importante de un bosque de bonsái es el más grande y el más pequeño, por lo que se marcho feliz tras la respuesta. En 1976 John tenia ya 11 nietos por lo que Goshin creció hasta sus actuales 11 árboles.

En 1984, Goshin fue exhibido en la Exposición de flores en Filadelfia mediados de marzo, donde acaparó todas las miradas y fue visto por cerca de 250.000 personas. Al finalizar la exposición, John donó Goshin a la Federación Nacional de Bonsái (que él había ayudado a fundar en 1976), Actualmente se muestra en el Pabellón de América del Norte (llamado en su honor) del museo Nacional de Bonsái y Penjing en Washington, DC, en Estados Unidos desde 1984.

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Goshin junto a Jhon Naka

John regresó con frecuencia a Washington para realizar la supervisión y mantenimiento de Goshin, incluyendo una amplia labor de mantenimiento realizada en 1999. John murió en 2004, pero Goshin sigue fomentando su legado.

Higurashi (El paso de las Horas)

Higurashi fue una Sabina recolectada en 1925 del Monte Myôjôsan. El tronco de este árbol asombraba por su increíble movimiento y a pesar de su delgadez expresaba robustez y vitalidad, lo que producía constante admiración de quienes lo observaban, por lo que su dueño decidió nombrarlo Higurashi "el paso de las horas", debido a que quienes lo observaban podían pasar horas frente a él sin tener ganas de dejar de verlo.

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1959                                                                               1981

Higurashi fue adquirido por Chûtaro Nakano, un magnate petrolero de Japón, quien dio todos los cuidados necesario para hacer de Higurashi un gran bonsái, 15 años después de ser recolectado fue expuesto, en Abril de 1939 en la Exposición Nacional de Bonsái en Tokio, donde acaparo los miradas y admiración de quienes visitaron la muestra, donde decoraba el jardín del salón de té de la muestra (Foto inferior). Durante la guerra los preciados bonsái de Chûtaro Nakano fueron esparcidos por Japón, incluyendo a Higurashi, quien comenzaría una época muy agitada y que lo pondría en serio riesgo. Reapareció públicamente en 1957 donde obtiene el segundo premio en la Exposición de ejemplares excelentes de bonsái, luego de ser vendido al señor Kôhei Ôta, a través de un comerciante que trabajaba para la familia Nakano en 1952. Fue Ôta quien lo planto en su característico tiesto rectangular de barro rojo alcanzando la plenitud de Higurashi como bonsái. El señor Ôta murió en 1958, por lo que Higurashi fue adquirido a través de una subasta publica por Yasuharu Satô, a partir de allí Higurashi pasa por una dura época debido a la falta de diligencia en su cuidado, que debilito fuertemente a Higurashi, perdiendo vigor y varias ramas, en 1969 el señor Satô lo vendió en una subasta a Yamaki Masaru, quien lo transplanta a una nueva maceta, cambiando totalmente la tierra.

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Pasaron varios años para que Higurashi volviera a ser un bonsái vigoroso, como lo fue antaño, en 1979 fue adquirido por Koide Shinkichi, quien le dio los mejores cuidados que conocía para ir fortaleciendo el árbol. Luego de la muerte de Shinkicho, Masao, su heredero siguió con los cuidados del árbol. En 1991 Higurashi volvió a tener un aspecto vigoroso, tras varias técnicas de recuperación, en 1993 se presento nuevamente en la 67 edición de la Kokufu bonsái ten y todos contemplaron el renacimiento de Higurashi. Tristemente su renacimiento no duro mucho, ya que en Julio de 2000 Higurashi comenzó a perder fuerza, ningún esfuerzo de sus dueños logro salvarlo, solo pudieron observar su lenta muerte.

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2001

Tsuru no mai (El baile de la grulla)

Es uno de los bonsái más bellos, pero que menos expuesto al escrutinio público a estado, si bien aun sigue vivo, son muy pocas la veces que ha sido visto en público y pocas fotos que se tienen de él. Durante los años ´30 fue considerado uno de los mejores bonsái en su momento.

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1920
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1968

Poco se sabe de los orígenes del "el baile de la gruya", se sabe que fue propiedad de Nakano Chutaro quien realizó cambios fundamentales en el plantado, ayudado por Saita Kinsaku, de Tokyo, un gran especialista en sabinas de la década del 30, luego apareció en algunos libros, pero mientras estuvo en las manos de la familia Nakano fue visto y fotografiado pocas veces, pero nunca fuera de dicha casa. Luego de la post guerra estuvo apunto de morir, pero en 1968 se presento en la 10ª Exposición de los mejores bonsái de Japón, donde se apreciaba con mucho menos vigor que en sus anteriores visitas. Hasta el día de hoy se mantienen en el jardín de bonsái Mansei-en donde a recuperado gran parte de sus belleza y vigor de antaño.

El nombre Tsuro no mai "el baile de la grulla", fue gracias a el poeta Japonés Soma Gyofu, quien visto la casa de Nakano Chutaro y se inspiro para escribir las siguientes palabras:

"la aurora gloriosa se refleja en el mar de alba,

la alegría se percibe en el baile de la grulla"

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1987

Satakeko no Shimpaku (Sabina del Marques Satake)

Finalmente de dejamos para el final a uno de los bonsái legendarios más reconocido y es quizás uno de los bonsái más hermosos que se han conocido, tanto así que muchos historiadores de bonsái lo han catalogado como la mejor obra de la historia. El único nombre conocido de esta Sabina es "Sabina del Marques Satake", simplemente por que no existió un nombre a la altura de esta gran obra maestra. Este bonsái es una Sabina recolectada de la montaña Umidani, incluso antes de ser recolectada ya acaparaba la atención de los lugareños que lo llamaban "Humo de Volcán". Fue en una de las excursiones del Marques Satake Yoshiharu gran amante de los bonsái, quien quedo fascinado por este árbol y a finales de 1920 compró la Sabina a un comerciante.

Luego paso a ser propiedad de Tanaka Keisuke, un gran coleccionista de bonsái de renombre mundial. Fue la gran estrella del enorme jardín Kokkoen, donde fue admirados por miles de personas. Tristemente el bonsái murió tras la postguerra, solo vivió como bonsái durante 20 años. Pero a pesar de esos poco años como bonsái, se gano la admiración de los grandes conocedores del bonsái mundial. Solo queda una fotografía en blanco y negro tomada en 1935 (foto inferior esta coloreada digitalmente), en su mejor momento, donde se aprecia la gran calidad del ejemplar.

Satakeko
1935

Es conocido que cada bonsái deja una huella en su creador, pero los bonsái que les describí anteriormente sobre pasan eso y dejan su huella en cada persona que ha tenido el placer de verlos o de conocer su historia. Probablemente hayan otros bonsái que son considerados leyendas o que con el tiempo se transformen en ello (todos los que cultivamos bonsái soñamos con eso), pero según mi parecer estos 5 bonsais son a los que yo les llamo "bonsais legendario", a los cuales todos deberían conocer.

 

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