Rafael Rebollo Rafael Rebollo

Participar en una Mundial de Bonsai

Me siento afortunado de haber sido invitado a participar en la última versión de la CONVENCION MUNDIAL DE BONSAI, realizada en Puerto Rico en Julio de 2009. Esta convención invita a mostrar sus talentos a maestros de todas partes del mundo y que ya cuentan con una experiencia acreditada, teniendo participación en muchos eventos y siendo reconocidos por su labor tanto en la enseñanza, como por sus bonsáis. También se invita a talentos nuevos que tienen potencial, para convertirse en referentes de la práctica difusión y enseñanza del bonsái donde sea que participen. El haber sido convocados los consagra desde ese momento, como maestros capacitados para la enseñanza y manifiesta un reconocimiento por su trabajo.

 

 

 

Los debutantes invitados a este evento, fueron seleccionados por maestros de reconocida trayectoria y a pesar de que la selección de los invitados no dejó conformes, a ciertos sectores que participan de la práctica del bonsái, haciendo presente por carta sus argumentos para oponerse a la elección de algún invitado, la organización del evento, rechazó en duros términos, los alegatos de los antes mencionado, confirmando sus razones para dicha invitación. Sin embargo y sin perjuicio de lo antes dicho, reconozco la trayectoria de la persona que hizo presente su molestia y no me queda más que desearle conformidad, por la participación de un representante Chileno, por primera vez en su historia, en un evento de esta categoría y representatividad.

 

Una vez que te encuentras allí, lo único que deseas es disfrutar del ambiente, los bonsáis, las recepciones, las visitas a los jardines de los maestros reconocidos y la exposición de bonsái locales que contó con la mayor convocatoria disponible.

 

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Experimentar la sensación de encontrarte en una exposición que destaca por la belleza de sus ejemplares, bien montada y con todos los accesorios del bonsái, te introducían a una cultura desarrollada en otros términos comparativos. Me situé de golpe en la pobre realidad, que manifiesta nuestro país a la hora de organizar muestras, lamentando que la cultura del bonsái, aún no hubiera prendido con la fuerza, para hacer de la práctica integral del arte, algo completo. Por otro lado y siguiendo con la admiración que me casó, contemplar tantos ejemplares de calidad, tan bien cuidados y exhibidos con sus mesitas, en un espacio bien compartido, hace que el viaje valga por ese solo hecho.

 

 

 

 

Después me toco visitar el jardín de uno de los cultores locales, donde se mostraban una gran cantidad de especies tropicales, algunas de gran tamaño y bellísima formación, donde destacaba una famosa cascada, que figura en catálogos internacionales, a la que se le habían practicado algunos trabajos para cambiar su diseño, incorporándole una mayor cantidad de madera muerta.

 

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Ficus de grandes troncos, robles tropicales y otros árboles plantados en macetas y muy bien cultivados, con su diseño armonioso y de formación clásica, rodeaban una pileta donde se alzaba una cascada de gran tamaño que dejaba caer su sonoro canturreo de aguas cristalinas. Pegado a los muros de la casa frente a su terraza continúan, los bonsáis de todos los tamaños y formas.

Las personas que conocí en Puerto Rico son de un trato muy cálido y siempre amables el ambiente en general es muy bueno.

 

 

 

 

El día de la demostración en que nos toco a los maestros de habla hispana participar, era la primera demostración del evento y ahí estaba junto a mis demás compañeros. España representada por Xec Fernández, Venezuela por Nacho Marín, Costa Rica por Juan Manuel Andrade y yo por Chile. El árbol que elegí, era lo que había quedado de lo elegido por todos los demás maestros pues, no pude llegar el primer día, debido a un contratiempo con mi pasaporte en el aeropuerto.

 

IMGA0003Teníamos 3 horas para desarrollar nuestro trabajo, empezando a las 7 de la tarde y ahí me avoqué en primer término a mirar el árbol, que era un yamadori de lo que allá le llaman roble. Por primera vez me tocaba estar en un escenario con un público nutrido haciendo una demostración con un ejemplar de esas dimensiones. En general el material al que uno tiene acceso para demostraciones de peso, es escaso o nulo en Chile y trabajar en grandes dimensiones te hace mirar en una perspectiva distinta. Para mí se sumaban las novedades a la que se unía el trabajo con grandes herramientas a lo que tampoco estaba acostumbrado. Juan Manuel mientras tanto se esmeraba en un dibujo, Xec y Nacho respectivamente en sus árboles, cortando y alambrando. Al tener un dibujo claro en mi mente de lo que quería hacer, comencé a cortar primero el tronco que iba a desechar y luego a pulir la zona del shari, que ya se encontraba sugerido. Fue entonces cuando invité a mi amigo Daniel Daza, a prestarme ayuda para así poder avanzar con mayor rapidez, cosa que ya sucedía con los demás participantes, que también contaban con ayuda. Avanzamos en el alambrado de las ramas que iban en el diseño, cortando las que no se usarían para concentrarme en el balance y los ritmos del árbol, ahora con sus dDSC05678_editedos troncos uno grueso y el otro más delgado en una proporción balanceada. Al terminar de arreglar los últimos detalles, luego terminar el trabajo, me di cuenta que había sido el primero en terminarlo, puesto que mis compañeros seguían aplicados en sus árboles. Se acercaba mucha gente a felicitarme y expresarme el gusto que tenían por el resultado de mi trabajo, algunos hasta me pidieron autógrafos y otros que les firmara las chaquetas cortas del evento, hasta hubo alguien que me pidió un dibujo en la chaqueta, cosa que hice en unos cuantos trazos, que representaban al árbol que recién había trabajado. El resultado inmediato no mostraba lo que tenía ese futuro bonsái, pero lo sugería y era cuestión de tiempo y buenos cuidados para que empezara a mostrar su belleza. El árbol ya como bonsái sería instalado en un museo del bonsái, donde quedaría instalado en forma permanente.

 

 

En los siguientes días les tocaría el turno a los demás invitados, entre los cuales se encontraban, François Jeker de Francia, Min Hsuan Lo de Taiwan, William Valavanis de USA, Pedro Morales y equipo de Puerto Rico, Tohru Susuki de Japon, Suthin Sukosolvisit de Tailandia, Sujey & Ruppa Shah de India, Salvatore Liporace de Italia y Robert Stevens de Indonesia que nos brindaron, una variada propuesta en sus trabajos de demostración en los que hicieron gala de todas sus habilidades.

 

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Por esos días había una serie de concursos como Bonsai de Alambre, Tallado en Madera Muerta, Dibujo, Diseño de Bonsai en Equipo de a 4, Shohin, Relevo de Diseño de Bonsai en Equipo de 3, Juego de Trivia Historia del Bonsai, Taller de Niños, Concursos Progresivos de Bonsai, Concurso Fotográfico de Bonsai, Concurso de Tiestos de Bonsai Hechos a Mano, Desafio de Nuevo Talento Tallado de Daizo. Hubo varios maestros participando en estos concursos y nos inscribimos Liliana Stagnaro de Argentina, Daniel Daza y yo en el Concurso de Relevo de Diseño de Bonsai en Equipo de 3 que consistía en que uno del grupo empezaba el diseño del árbol, que eran más o menos similares con los otros grupos y en tres minutos, trabajaba en el diseño y la formación con alambres y herramientas. Pasados los tres minutos venía el relevo y así consecutivamente hasta trabajar juntos en el último tiempo y presentar el resultado. En este evento ganamos medalla de bronce.

 

 

Por Rafael Rebollo

 

 

 

 

 

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