¿Cómo se produce el daño por frío en nuestros Bonsái?

Sabemos que debemos proteger algunas especies de bonsái del frío, ya que al estar expuestas a bajas temperaturas se producen daños en ramas, yemas u hojas, ¿pero sabes como se produce este daño? en este artículo te explicaremos cómo se produce ese daño celular.

 

El origen de las especies que utilizamos para bonsái es muy variado y muchas de ellas son originarias de zonas donde los fríos o heladas no son muy comunes, por lo mismo no tienen resistencias a las bajas temperaturas. Existen plantas de origen tropical que no resisten temperaturas inferior a 12 C, claramente incultivable en muchos países del mundo, pero a su vez existen plantas que resisten hasta -50 C, así que tenemos variadas opciones para adecuarnos a nuestro clima.

 

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A grueso modo podemos decir que las especies caducas tienen mayor tolerancia al frío que las perennes, ya que las hojas son las primeras que se ven afectadas por una helada, al botar las hojas en otoño, las plantas caducas, no tienen estructuras expuestas que puedan ser afectadas, a diferencia de las especies perennes que si sufren con las heladas.

 

Gracias a la globalización del bonsái hemos comenzado a cultivar especies poco tolerantes al frio en zonas donde se producen inviernos fríos, esto a producido que muchos aficionados se encuentren con daños en sus bonsáis productos del frio sin entender realmente que sucede con ellos.

 

El daño que ocurre en las hojas y tallos de un bonsái expuesto al frío se produce básicamente por dos mecanismos.

 

El primer daño, conocido como daño directo, se produce debido a la formación de hielo dentro de la célula de la planta, rompiendo las paredes de la vacuola generando que al descongelarse los cristales de hielo las enzimas metabolicen la célula dañada, provocando la muerte de esas células. Este tipo de daño es irreversible y la célula muere volviéndose negra, síntoma que vemos en las hojas y tallos de nuestros bonsáis cuando se han helado, hojas negras o café.

 

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En la fotografía superior vemos el daños producido por una helada en las hojas.

 

El segundo daño, conocido como daño indirecto, se produce por la formación de hielo extracelular, esto se produce cuando en la zona externa de las células de una planta se forma hielo, lo que sucede en este caso es que el agua que contiene la célula sale hacia fuera de la célula produciendo una deshidratación extrema de la célula, produciendo un colapso de la misma en casos extremos. Este tipo de daño puede ser reversible siempre que la planta tenga cierta resistencia, no se produzca cuando los tejidos de la planta estén tiernos (heladas de primavera).

 

Lo que más incide en la extensión del daño que produce una helada es la velocidad con la que se forman los cristales de hielo, el daño directo se asocia a un enfriamiento rápido del agua dentro de la célula, y el daño indirecto con una congelación más lenta, por lo tanto un poco menos dañino. No esta tan claro que si la extensión de la helada, el tiempo que pasan los cristales de hielo en la planta, tiene incidencia en el daño final de la helada. Si se cree que la velocidad de descongelamiento de los cristales de hielo si influye en el daño, más veloz el descongelamiento más daño.

 

En bonsái podríamos sumar otro tipo de daño que produce una helada, el congelamiento del sustrato y de las raíces, esto no sucede en un árbol. Este daño se puede producir en cualquier especie independiente de su tolerancia al frío, no muchas especies tienen tolerancia al congelamiento de las raíces. Por lo tanto tenemos otra causa de daño y de preocupación. El daño que se produce en las raíces es el mismo que se produce en las hojas o tallos, a través de los mismos mecanismos antes mencionados.

 

Al tener el bonsái un contenedor tan pequeño, la maceta, en heladas muy frías y de desarrollo muy rápido se produce un congelamiento de las raíces, produciendo la muerte de esas raíces y a veces del bonsái. Para prevenir este daño lo mejor es a penas sepamos que viene un helada muy fría podemos proteger las macetas, con hojas, plástico o poner el bonsái bajo techo. La idea es que la maceta no quede expuesta directamente al aire, solo poniendo algo encima será suficiente para brindar protección.

 

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