El estrés por calor en bonsai

En el hemisferio sur nos acercamos al verano y en estas fechas debes tener precaución con las altas temperaturas y las olas de calor, si no estamos preparado nuestros bonsáis pueden pasar grandes penurias e incluso morir, en este artículo te explicaremos como reaccionan las plantas al calor, para que apliques las medidas necesarias para evitar un estrés por calor en tu bonsái.


El verano es una época dura para las plantas sobre todo en regiones de veranos calurosos, si bien es una época del año en que las plantas están activas, las altas temperaturas, la acción de los rayos del sol y los bajos niveles de humedad pueden hacer que lo pasen mal, se sequen e incluso que mueran, por lo tanto es crucial que en estas fechas estés atento al pronóstico del tiempo para reaccionar a tiempo a una ola de calor o altas temperaturas y mantener siempre tus bonsáis regados. Si sales de vacaciones o por un par de días es fundamental dejarlos a cargo de personas que tengan el conocimiento para cuidarlos ¡no arriesgues tu bonsái de años por un par de días!


Las plantas están adaptadas al calor, tienen varios métodos que le permiten soportar las altas temperaturas sin inconvenientes, el problema radica cuando las altas temperaturas se mezclan con falta de agua, por eso en verano es tan importante mantener nuestros bonsáis hidratados, es en estas condiciones donde se genera un estrés tan dañino para cualquier planta que puede provocar su muerte.

 

Muerto


Como en los bonsáis usamos sustratos drenantes y además de eso poca superficie de sustrato (macetas pequeñas) las condiciones que mencionamos anteriormente, altas temperaturas y falta de agua, están siempre rondando a nuestros bonsáis y como su reserva de agua (el sustrato) es tan pequeña nuestros bonsáis están siempre en riesgo de generar un estrés por la falta de agua. El estrés se define como el conjunto de condiciones capaces de producir una influencia desventajosa en los procesos fisiológicos de las plantas. Como resultado, el estrés puede ocasionar desde cambios en el crecimiento hasta daño en células y/o tejidos, y en casos extremos la muerte, tanto del individuo como de parte de la planta.

Fases de un estrés hídrico producido por falta de agua durante un periodo largo.


Fase de adaptación: Cuando recién comienza el estrés la planta entra en una fase en la cual disminuye o detiene sus funciones fisiológicas básicas: al disminuir el contenido de agua en la planta, las células pierden turgencia, en consecuencia la expansión celular se detiene y con ello disminuye el crecimiento de las hojas. Con menor área foliar (superficie de la hoja) la planta transpira menos, conservando el agua limitante en el suelo para su uso por períodos más prolongados. Se considera entonces la reducción del área foliar como la primera línea de defensa frente al estrés hídrico. La pérdida de turgencia se manifiesta en el aspecto marchito de las hojas, que toma distintas formas según la especie.


Fase de Resistencia: En esta fase la planta ya lleva un periodo con falta de agua y ya ha acomodando el metabolismo celular a las nuevas condiciones, como consecuencia de la inhibición en la expansión de las hojas, la planta reduce el consumo de carbono y energía; una gran proporción de los fotoasimilados se redistribuyen hacia las raíces donde se utilizarán para el futuro crecimiento de la planta, cuando exista disponibilidad de agua. Se genera así una disminución en la relación vástago/raíz, pues crece más la raíz que la parte aérea de la planta. En estas circunstancias, las raíces crecen preferencialmente hacia capas más profundas del suelo, donde la pérdida de agua es menor. Sin embargo, si la planta ya tiene fruto, esa parte de la planta será el destino privilegiado para las sustancias nutritivas, ya que de él depende la perpetuación de la planta a través de las semillas. De esta manera, se alcanza un estado fisiológico óptimo para las nuevas condiciones.


Este tipo de estrés no debiera existir en bonsái, ya que generalmente se da en la naturaleza debido a la falta de lluvias, pero en bonsái reemplazamos la falta de lluvias con el riego, pero es interesante conocer las diferentes reacciones de las plantas. En bonsái corremos el riesgo de producir un estrés por golpe de calor, ósea un estrés rápido y bastante dañino.


Estrés por Golpe de Calor.


Este estrés ocurre cuando las temperaturas suben demasiado en un corto rato y la planta no tiene la suficiente agua para soportar este estrés, en bonsái es la principal causa de muerte en verano, temperaturas altas y bajo riego. Cuando la planta se enfrenta a esta condiciones la demanda de agua sube considerablemente, en el caso del bonsái el agua retenida en la maceta se consume rápidamente y el bonsái no tiene la capacidad de actuar, pierde agua por los estomas (Imagen inferior), estos se cierran para evitar más perdida, luego al estar serrados los estomas y no sube la temperatura interna de la hoja, ya que no hay agua para mantener el equilibrio térmico y finalmente las proteínas se desnaturalizan por el calor y comienza la muerte de los tejidos, primero los más jóvenes, brotaciones y el ápice, cuando vemos que estas sonas están marchitas aún estamos a tiempo de revertir esta situación, si la marchites es generalizada y la hojas ya no está tiernas, es probable que ya sea muy tarde.

 

Estoma


Es este tipo de estrés el cual debemos evitar y para evitarlo puedes seguir los siguientes simples pasos:


-Estar Atento al pronóstico del tiempo.
-Regar tu bonsái todas las mañana y revisar el sustrato a medido día y ver si es necesario regar nuevamente para enfrentar las horas de más calor (no debes mojar las hojas si vuelves a regar)
-Alejar el bonsái de paredes expuestas al sol durante la tarde, debido a su efecto reflectante.
-Resguardar las especies sensibles al calor durante la tarde en lugares sombreados.

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